El Gobierno de Mendoza iniciará este miércoles 8 de julio las obras de modernización del Acceso Sur (Ruta Nacional 40), en el tramo que atraviesa el departamento de Luján de Cuyo. Se trata de una intervención integral sobre 16 kilómetros que abarcan desde la calle Juan José Paso hasta el enlace con la Variante Palmira-Agrelo, correspondiente a la Ruta Nacional 7.
La ejecución del proyecto demandará una inversión superior a los 57 millones de dólares, recursos provenientes de los Fondos del Resarcimiento por la Promoción Industrial. La iniciativa apunta a renovar uno de los corredores viales más importantes del Gran Mendoza, mejorando la infraestructura y las condiciones de circulación para miles de usuarios.
Con el inicio de las tareas y el despliegue de maquinaria pesada, las autoridades solicitaron a los automovilistas circular con especial cuidado y respetar toda la señalización dispuesta en la zona de obra. En esta primera etapa se habilitarán dos frentes de trabajo: uno sobre la margen este, en sentido sur-norte, entre Azcuénaga y Anchorena; y otro sobre la margen oeste, en sentido norte-sur, desde Paso hasta Boedo.


Durante los primeros trabajos, las intervenciones estarán concentradas en las banquinas, por lo que la circulación continuará desarrollándose con normalidad sobre la calzada existente. Sin embargo, se insistió en la necesidad de extremar las precauciones para preservar tanto la seguridad de los operarios como la de quienes transiten por el sector.
En relación con esta obra, el ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, señaló anteriormente que el Acceso Sur constituye uno de los corredores estratégicos de Mendoza y resulta fundamental para el crecimiento productivo, turístico y social de Luján de Cuyo y de toda la provincia. Además, destacó el compromiso asumido por el Gobierno provincial de intervenir en rutas de jurisdicción nacional con el objetivo de dar respuesta a un reclamo histórico mediante procesos transparentes y abiertos.
Por su parte, la subsecretaria de Infraestructura y Desarrollo Territorial, Marité Badui, explicó que el proyecto fue diseñado para responder al tránsito actual de aproximadamente 70.000 vehículos diarios y contemplar un crecimiento que superará los 100.000 vehículos en los próximos 12 años. Según indicó, la obra permitirá recuperar la capacidad estructural de la ruta, elevar los niveles de seguridad vial, generar nuevas vías alternativas y mejorar la conectividad transversal en un sector de intensa actividad urbana y productiva.


Uno de los puntos centrales del proyecto será la incorporación de una tercera trocha por cada sentido de circulación entre las calles Paso y Azcuénaga. Esta ampliación incrementará la capacidad de la vía, favorecerá una circulación más fluida, reducirá los tiempos de viaje y permitirá diferenciar el tránsito local del transporte de larga distancia.
Además, la intervención contempla un importante plan de infraestructura que incluye la construcción de tres nuevos puentes en las intersecciones con las calles Malabia, Castro Barros y Zapiola. A ello se suman el ensanche de los puentes existentes sobre Bulnes y Anchorena, junto con la construcción de rotondas en Aráoz y Azcuénaga para eliminar los actuales puntos de congestión vehicular.
En el tramo comprendido entre Azcuénaga y la Ruta Nacional 7, las obras estarán orientadas a la reconstrucción integral de la calzada y la recuperación de las banquinas. Estas mejoras permitirán alcanzar los niveles de resistencia necesarios para soportar el intenso tránsito de transporte de carga que circula diariamente por el Corredor Bioceánico con destino a los puertos del océano Pacífico.





