Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido mundialmente como Quino, nació en Mendoza en 1932. Fue hijo de Antonia Tejón y Cesáreo Lavado, dos inmigrantes andaluces, y el menor de tres hermanos. Desde su infancia encontró en el dibujo una de sus principales pasiones, influenciado por su tío Joaquín Tejón, quien se desempeñaba como pintor y dibujante profesional y lo acercó al universo de las artes plásticas.
Después de terminar sus estudios primarios, Quino ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Mendoza. Sin embargo, cuatro años más tarde abandonó la formación académica porque decidió concentrarse en el mundo de las historietas. Con apenas 18 años viajó solo a Buenos Aires para intentar encontrar oportunidades que le permitieran desarrollar su carrera como dibujante.
El camino profesional no resultó sencillo. Recién en 1954 consiguió publicar su primera página de humor gráfico en la revista Esto Es. Años después recordó aquel momento y aseguró: “El día que publiqué mi primera página pasé el momento más feliz de mi vida”.
Ese debut marcó el comienzo de una extensa trayectoria vinculada con distintas publicaciones. Entre ellas se encontraron Leoplán, TV Guía, Vea y Lea, Rico Tipo, Panorama, Atlántida y Democracia, medios en los que desarrolló progresivamente su particular estilo basado en el humor y la observación de la realidad.
En 1957 obtuvo su primera publicación regular en Rico Tipo. Un año más tarde comenzó a trabajar también en el ámbito de la gráfica publicitaria. En 1960 contrajo matrimonio con Alicia Colombo y, dos años después, realizó su primera exposición en una librería de Buenos Aires.
En 1963 llegó Mundo Quino, su primer libro, que reunió trabajos realizados hasta ese momento y contó con un prólogo escrito por su amigo Miguel Brascó, escritor y humorista. La relación con Brascó también resultó determinante para otro capítulo fundamental de su carrera, ya que fue él quien lo contactó con una agencia de publicidad que buscaba un dibujante para una campaña de electrodomésticos de la marca Mansfield.
Para aquella propuesta, Quino creó una serie de personajes cuyos nombres debían comenzar con la letra inicial de la marca. De esa manera nació Mafalda.
La campaña publicitaria finalmente no se concretó, pero Quino decidió conservar al personaje. Poco después, Mafalda comenzó a desarrollar su propia historia y apareció por primera vez en 1964. La niña que cuestionaba constantemente el mundo de los adultos, se preocupaba por el destino de la humanidad y rechazaba la sopa se convirtió en una de las figuras más reconocidas de la historieta mundial.
Las tiras de Mafalda superaron rápidamente las fronteras argentinas y fueron traducidas a numerosos idiomas. Su mensaje llegó a lectores de diferentes edades, países y culturas, convirtiendo al personaje en una referencia internacional del humor gráfico.
En 1973, Quino dejó de producir nuevas tiras de Mafalda. A pesar de esa decisión, el personaje continuó formando parte de la memoria colectiva y fue utilizado en campañas de organismos internacionales como Unicef y la Cruz Roja. La obra del artista, marcada por la ironía, el humor y la crítica social, conservó su capacidad para interpelar a la sociedad y exponer sus contradicciones.
La producción de Quino también se extendió a otros formatos. El artista incursionó en la animación mediante proyectos desarrollados en Cuba y España, experiencias que permitieron llevar a sus personajes a la televisión.
Durante su trayectoria recibió numerosos reconocimientos internacionales. En 2014 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en un año en el que se conmemoraron los 50 años de Mafalda y las seis décadas de carrera de Quino en el humor gráfico. También recibió la Orden Oficial de la Legión de Honor de Francia.
Su trabajo nació en el papel y la tinta, pero construyó un lenguaje capaz de trascender esos soportes y mantenerse vigente en distintas partes del mundo. La mirada de Quino sobre la sociedad, la tecnología y los vínculos humanos continuó generando nuevas interpretaciones y demostró la capacidad del humor para plantear preguntas y provocar reflexiones más allá de cada época.
Quino murió el 30 de septiembre de 2020, apenas un día después de que se cumplieran 56 años de la primera publicación de Mafalda. Su legado quedó incorporado de manera definitiva a la cultura argentina y como testimonio de una obra que nació en Mendoza y alcanzó una dimensión universal.


El Espacio Cultural Quino abrirá en Mendoza
El Espacio Cultural Quino fue impulsado por la Subsecretaría de Cultura y abrirá sus puertas este sábado 31 de octubre en el histórico edificio ubicado en avenida San Martín 22, en la Ciudad de Mendoza.
El lugar podrá visitarse de martes a domingo y durante los feriados, entre las 9 y las 18. La entrada será gratuita hasta el domingo 8 de noviembre. Debido a que los cupos serán limitados, los visitantes deberán obtener previamente sus entradas a través de EntradaWeb.com.ar.
La propuesta tendrá como principal objetivo custodiar y promover el legado de Joaquín Salvador Lavado Tejón. Para ello, se preservará su estudio original y se desarrollará a partir de ese espacio un ámbito destinado a la reflexión y la inspiración.
La iniciativa buscará mantener vivo el espíritu crítico y filosófico presente en la obra de Quino y promover el humor gráfico como un lenguaje accesible, universal y transformador. También pondrá en valor el amplio universo de intereses que atravesó su producción, entendido como una expresión de diversidad capaz de enriquecer el ámbito cultural local, regional e internacional.
La visión del nuevo espacio estará orientada a convertirlo en un lugar inclusivo, accesible y dinámico. El humor gráfico y las reflexiones sociales presentes en la obra de Quino ocuparán allí un lugar central, como punto de partida para generar un diálogo permanente entre distintas generaciones y actividades.
El Espacio Cultural Quino también buscará convertirse en un ámbito de inspiración para artistas, educadores y visitantes en general. La propuesta apuntará a que cada persona pueda acercarse a la obra del dibujante mendocino desde diferentes perspectivas, estimulando la reflexión crítica, el espíritu lúdico y la creatividad.





