La jornada de Copa Libertadores que debía ser una fiesta para Independiente Rivadavia terminó envuelta en polémica. Luego del triunfo frente a Deportivo La Guaira en el estadio Malvinas Argentinas, decenas de hinchas se encontraron con multas de tránsito en sus vehículos, lo que desató un fuerte malestar.
El conflicto se originó en un combo de factores que complicó la logística del evento. Por un lado, la ausencia de transporte público especial para trasladar a los simpatizantes obligó a muchos a movilizarse en autos particulares. Esto generó una saturación en las inmediaciones del Parque General San Martín, donde la demanda de estacionamiento superó ampliamente la capacidad disponible.
En ese contexto, también se registraron denuncias por cobros elevados por parte de cuidacoches informales, lo que empujó a numerosos conductores a dejar sus vehículos en zonas no habilitadas. Fue allí donde se desplegó un operativo de control que derivó en una gran cantidad de infracciones.
Frente al creciente enojo en redes sociales, la respuesta institucional llegó desde el propio club. A través de un comunicado oficial, Independiente Rivadavia expresó su respaldo a los simpatizantes y anunció que intervendrá para acompañar los reclamos. Además, informó que los socios afectados podrán acercarse con la documentación correspondiente para iniciar gestiones vinculadas a las actas.
La postura de la dirigencia marcó un gesto poco habitual en este tipo de situaciones, posicionando al club como intermediario entre sus hinchas y las autoridades. Mientras tanto, el episodio reavivó el debate sobre la organización de eventos masivos y la necesidad de coordinar transporte, seguridad y ordenamiento urbano para evitar que una noche de fútbol termine en conflicto.



