El director general del Servicio Penitenciario de Mendoza, Eduardo Orellana, mantuvo un encuentro con el presidente de la Unión Industrial Mendocina, Matías Diaz Telli, y un grupo de 19 empresarios vinculados a la Universidad Austral de Rosario. La reunión tuvo como objetivo compartir experiencias, acercar a los representantes del sector privado a la realidad de la institución y analizar nuevas alternativas de trabajo conjunto.
Durante la jornada se analizaron distintos aspectos relacionados con el trabajo integral que se desarrolló con las personas privadas de libertad. En ese marco, se destacó la importancia de contar con herramientas concretas de formación y capacitación que permitieran favorecer su futura inclusión tanto social como laboral.
El intercambio también permitió que los empresarios conocieran de manera directa las iniciativas que se llevaron adelante dentro del sistema penitenciario para promover el aprendizaje de oficios, la incorporación de nuevas habilidades y la construcción de hábitos vinculados al ámbito laboral.
Las políticas de capacitación y formación para el trabajo implementadas en contextos de encierro, tanto a través de talleres propios como mediante el acompañamiento de empresas privadas, resultaron novedosas para los representantes del sector empresarial que participaron de la reunión.
Por ese motivo, el encuentro también planteó la necesidad de que quienes se encontraban atravesando estas instancias de formación y aquellos que conducían industrias pudieran analizar posibles puntos de contacto y desarrollar futuras líneas de trabajo conjunto.

La Unidad de Producción Penitenciaria como espacio de articulación
Uno de los principales ejes de la reunión estuvo centrado en la creación de la Unidad de Producción Penitenciaria (UPP), que se convirtió en un espacio estratégico para vincular el trabajo desarrollado por el Estado con los conocimientos, la tecnología y la experiencia del sector privado.
A partir de esta articulación se amplió la red de organizaciones que participaron en actividades laborales dentro de los establecimientos penitenciarios. Estas propuestas incluyeron instancias de capacitación, tareas productivas y primeras experiencias relacionadas con el mercado laboral.
La participación de empresas privadas representó una oportunidad para profundizar estos procesos, incorporar conocimientos específicos y analizar nuevas alternativas vinculadas con la producción y la comercialización.
De esta manera, el trabajo desarrollado en el ámbito penitenciario pudo consolidarse como una herramienta de desarrollo con impacto social. Al mismo tiempo, permitió que las personas privadas de libertad incorporaran competencias y conocimientos que podían mejorar sus posibilidades de acceder a una inserción laboral una vez recuperada la libertad.

Políticas de reinserción laboral
Esta línea de trabajo se integró a la política pública impulsada por el Ministerio de Seguridad y Justicia, que consideró al trabajo y a la formación como pilares centrales de los procesos de reinserción social.
En ese sentido, la incorporación de oficios, el desarrollo de responsabilidades, el cumplimiento de horarios y la adquisición de habilidades técnicas fueron considerados elementos importantes para construir nuevas oportunidades y proyectos de vida sostenibles fuera del ámbito penitenciario.

El encuentro con los 19 empresarios también funcionó como una instancia destinada a generar nuevos canales de diálogo, intercambiar perspectivas y comenzar a detectar posibles áreas de cooperación para el futuro.
La intención planteada fue continuar fortaleciendo este tipo de espacios de vinculación para ampliar las posibilidades de capacitación, producción y empleo. En ese proceso, la participación activa del sector privado fue considerada un componente importante para acompañar y potenciar los procesos de reinserción social y laboral de las personas privadas de libertad.





