Mendoza se convirtió en sede del primer Curso Nacional Básico de Explosivos, una instancia de formación especializada que convocó a efectivos de seis provincias argentinas. La capacitación estuvo organizada por la División Explosivos de la Policía de Mendoza y representó un avance en el intercambio de conocimientos y el fortalecimiento de las capacidades operativas de las fuerzas de seguridad.
El programa se desarrolló durante 31 días y contempló un total de 240 horas de entrenamiento presencial. Al finalizar, once participantes aprobaron las evaluaciones y exigencias teóricas y prácticas previstas en la formación, diseñada para mejorar la preparación del personal ante intervenciones relacionadas con materiales explosivos.
La organización estuvo a cargo de la División Explosivos, que depende de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) de la Policía de Mendoza. A través de esta propuesta, se buscó profundizar las herramientas técnicas y operativas necesarias para prevenir incidentes y responder de manera adecuada frente a situaciones que involucran elementos de alta peligrosidad.
Los cursantes llegaron desde Mendoza, San Juan, La Rioja, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. La participación de representantes de diferentes jurisdicciones también permitió compartir experiencias, conocimientos y procedimientos de trabajo entre especialistas que cumplen funciones en distintas fuerzas de seguridad.



Entrenamiento en escenarios reales y procedimientos de alta complejidad
El contenido del curso abarcó diferentes aspectos vinculados con la intervención ante incidentes con explosivos. Entre los temas desarrollados se incluyeron el reconocimiento y la identificación de sustancias y materiales explosivos, las técnicas de búsqueda y localización, y los procedimientos para su transporte.
Además, el programa contempló el análisis de escenarios posteriores a detonaciones, la elaboración de pericias y la preparación de informes técnicos. Estas herramientas formaron parte de los conocimientos impartidos para que los efectivos pudieran desenvolverse frente a situaciones de distinta complejidad.
Otro de los ejes estuvo relacionado con los procedimientos sobre explosivos de fabricación casera, junto con las tareas correspondientes a la disposición final de materiales explosivos y pirotécnicos.
La capacitación también incorporó prácticas en diferentes espacios de la provincia, con el objetivo de trasladar los contenidos teóricos a ejercicios operativos. Las actividades se realizaron en Base Cóndor, en la cantera de Nasar, ubicada en Godoy Cruz, y en edificios en desuso de los departamentos de Lavalle y Guaymallén.
La utilización de estos escenarios permitió recrear distintas condiciones de intervención y trabajar sobre situaciones de riesgo, fortaleciendo la preparación de los participantes para actuar ante procedimientos que requieren conocimientos específicos y una respuesta técnica adecuada.



La formación permanente como herramienta para preservar vidas
El acto de cierre se llevó adelante en Base Cóndor y contó con la presencia del jefe de la División Explosivos de la Policía de Mendoza, subcomisario Leonardo Javier Sosa, además de autoridades y representantes de diferentes fuerzas de seguridad provinciales.
Durante la ceremonia, Sosa puso el foco en la importancia de continuar con la preparación profesional una vez finalizada esta primera instancia de capacitación. El funcionario señaló que el aprendizaje debe mantenerse a lo largo de toda la carrera de los especialistas, debido a las exigencias particulares de esta actividad.
“A lo largo de la capacitación aprendieron que la formación permanente es indispensable para afrontar los desafíos de la especialidad. Finalizar esta capacitación no significa que hayan terminado de aprender. Por el contrario, es el comienzo de una nueva etapa”, expresó.
En su mensaje, también hizo referencia a la responsabilidad que implica intervenir en procedimientos de alta complejidad y a la necesidad de respetar las disposiciones vigentes y los protocolos establecidos para cada actuación.
En ese contexto, destacó que el objetivo central de las tareas preventivas y operativas debe ser proteger la integridad de las personas. “Detrás de cada procedimiento y de cada medida preventiva existe un objetivo fundamental, preservar la vida”, sostuvo.
La actividad contó con la participación de distintas autoridades vinculadas con la seguridad y la intervención especializada. Entre ellas estuvo Lucas Rosenblat, director ejecutivo del Departamento de Asistencia Comunitaria Mendoza de la Comunidad Israelita.
También asistieron el jefe del Departamento Especial CAPE de La Rioja, comisario inspector Fabián Fretes; el jefe de Bomberos Zapadores de Entre Ríos, comisario inspector Pedro González; el jefe de la División Explosivos de San Juan, comisario Daniel Domínguez, y el jefe de la División Explosivos de San Luis, subcomisario Javier Rosales.
Por otra parte, participaron los oficiales mayores Rodrigo Sánchez Durán y Carlos Fernández, integrantes del Grupo Especial de Control de Explosivos y Armas Especiales de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, pertenecientes a la Unidad Operacional de Seguridad Preventiva Mendoza.
La formación estuvo dictada por instructores y subinstructores de la División Explosivos de la Policía de Mendoza. La iniciativa se enmarcó en una política de fortalecimiento de la preparación técnica de las unidades especializadas y de cooperación entre las fuerzas de seguridad de distintas provincias.
Con esta primera edición del Curso Nacional Básico de Explosivos, Mendoza consolidó su participación en la formación de personal especializado y generó un espacio de intercambio federal para mejorar los conocimientos y las capacidades de quienes deben intervenir ante situaciones que representan un riesgo para la comunidad.





