La muestra itinerante del Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA) finalizó su presentación en el Ecoparque Mendoza con un balance altamente positivo. Entre el 5 y el 26 de junio, un total de 634 personas visitó la exposición, que integró contenidos científicos, acciones de conservación, expresiones artísticas y propuestas de educación ambiental para todo público.
Durante las tres semanas que permaneció abierta, la iniciativa convocó a visitantes de distintas edades. Entre ellos hubo estudiantes de diversos niveles educativos, organizaciones de la sociedad civil, familias y público en general, reflejando el creciente interés por conocer las tareas que se llevan adelante para proteger al cóndor andino, una de las especies más emblemáticas de la cordillera.



En total participaron 11 cursos pertenecientes a seis instituciones educativas: la Escuela Magisterio, la Escuela Profesor Alberto Charlar, la Escuela Puerto Argentino, la Escuela Carmen Vera Arenas, la Escuela Padre José Andrés Manzano y la Escuela 1533 Próceres de la Independencia. También recorrieron la muestra integrantes de las organizaciones Jóvenes por el Clima y Ecoandinia, además de numerosos visitantes particulares.
El director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, destacó la respuesta obtenida durante la exposición y afirmó que “la excelente respuesta del público demuestra que existe creciente interés por conocer el trabajo de conservación que se desarrolla en Mendoza. La educación ambiental es una herramienta fundamental para fortalecer el compromiso de la sociedad con la protección de nuestra biodiversidad”.


La propuesta exhibió más de 50 fotografías de gran formato que reflejaron las diferentes etapas del trabajo desarrollado por el Programa de Conservación del Cóndor Andino. Entre ellas se mostraron imágenes de la incubación artificial de huevos, la crianza de pichones, los rescates, los procesos de rehabilitación, las liberaciones y el monitoreo satelital de ejemplares.
Además, los visitantes pudieron apreciar obras originales de reconocidos artistas como ANKA, Ciruelo y Gusti, junto con proyecciones audiovisuales, material interactivo y educativo, además de diversos elementos utilizados por los equipos de conservación. Entre ellos se exhibieron huevos de cóndor, plumas, títeres empleados en la crianza de pichones, equipos de radiotelemetría y publicaciones científicas.


La exposición también repasó los principales logros alcanzados por el Programa de Conservación del Cóndor Andino desde su creación en 1991. En estos años se concretó la crianza de más de 80 pichones, el rescate de más de 400 cóndores y la reintroducción de 232 ejemplares en diferentes regiones de Sudamérica, contribuyendo a recuperar poblaciones que habían desaparecido en algunos territorios.
En Mendoza, este trabajo se desarrolla de manera articulada junto al Programa de Santuarios del Cóndor para la Conservación de la Naturaleza (SCCN), la Fundación Cullunche, SOS Acción Salvaje, Ecoparque Buenos Aires, Reserva Natural Villavicencio y Natura Argentina. Estas instituciones impulsan acciones conjuntas de monitoreo, rescate, rehabilitación, educación ambiental y censos simultáneos en distintos puntos del país.
El Ecoparque fortalece su rol en la protección de la fauna silvestre
La realización de esta muestra forma parte del proceso de transformación que atraviesa el Ecoparque Mendoza, que dejó atrás el modelo tradicional de zoológico para convertirse en un Centro de Recepción, Rehabilitación, Derivación y Manejo Animal (CRRDMA), especializado en la conservación y el cuidado de la fauna silvestre.
Actualmente, el predio recibe animales provenientes de rescates, decomisos y procedimientos vinculados al tráfico ilegal de fauna. Gracias al trabajo coordinado entre el Departamento de Fauna, la Policía Rural y el Ministerio Público Fiscal, ya se llevaron adelante más de un centenar de operativos que permitieron rescatar miles de ejemplares.
Desde el inicio de su reconversión, el Ecoparque atendió y rehabilitó a más de 2.000 animales, mientras que más de 700 ejemplares pudieron ser reinsertados en su hábitat natural, tanto en Mendoza como en otras provincias. Mediante tareas de investigación, conservación y educación ambiental, el espacio continúa consolidándose como un referente en la protección de la biodiversidad y en la formación de nuevas generaciones comprometidas con el cuidado del patrimonio natural.





