La inflación en Mendoza alcanzó el 3,6% en marzo, convirtiéndose en la variación mensual más alta de los últimos doce meses. El dato, difundido por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), se ubicó por encima del índice nacional informado por el INDEC, que fue del 3,4%.
Este incremento confirma una aceleración respecto a febrero, cuando la inflación había sido del 2,5% en la provincia y del 2,9% a nivel país. Con el resultado de marzo, el acumulado del primer trimestre en Mendoza llegó al 9,4%, mientras que la variación interanual ya trepó al 33%.
Los rubros que más aumentaron
El principal motor del alza inflacionaria fue el rubro Educación, que registró un incremento del 5,3% impulsado por el inicio del ciclo lectivo. A esto se sumaron fuertes subas en Indumentaria (5,1%) y Alimentos y bebidas (4,2%), dos sectores clave en el consumo cotidiano.
Otros aumentos relevantes se dieron en:
- Otros bienes y servicios: 3,7%
- Vivienda y servicios básicos: 3,5%
- Transporte y comunicaciones: 2,7%
- Salud: 2,2%
En menor medida, también subieron los rubros de esparcimiento (1,9%) y equipamiento del hogar (1,7%).
El impacto de los combustibles y el contexto internacional
Uno de los factores que presionó sobre los precios fue el aumento de los combustibles, que superaron el 20% durante marzo. Este incremento estuvo vinculado a la suba del petróleo a nivel internacional en el marco del conflicto en Medio Oriente.
El encarecimiento del transporte tiene un efecto transversal en la economía, ya que impacta en los costos logísticos y, en consecuencia, en los precios finales de bienes y servicios.
Una tendencia que genera preocupación
Especialistas coinciden en que marzo volvió a mostrar una dinámica inflacionaria elevada, en una tendencia que se sostiene desde hace varios meses. Si bien algunos factores son estacionales, como el gasto educativo, otros responden a variables estructurales que todavía no logran estabilizarse.
Además, se registraron aumentos en servicios como alquileres, medicina prepaga y tarifas, junto con subas en productos básicos como carnes, lácteos y panificados.
Qué puede pasar en los próximos meses
Las expectativas para el corto plazo no anticipan una baja significativa de la inflación. Factores como la actualización de tarifas, los movimientos en combustibles y la evolución del consumo seguirán condicionando los precios.
Si bien el Gobierno nacional mantiene como objetivo reducir la inflación, analistas advierten que el proceso podría ser más lento de lo previsto. En este escenario, el comportamiento de los salarios y el poder adquisitivo será clave para determinar si los aumentos pueden sostenerse o comienzan a moderarse.
En perspectiva, la evolución anual podría mostrar cierta desaceleración respecto a años anteriores, aunque el descenso no sería inmediato. La segunda mitad del año aparece como un período clave para evaluar si finalmente se consolida una tendencia a la baja.




