La música argentina está de luto tras la muerte de Felipe Staiti, reconocido guitarrista, compositor y uno de los fundadores de Los Enanitos Verdes. El artista falleció a los 64 años luego de atravesar complicaciones de salud mientras permanecía internado en el Hospital Italiano de Mendoza.
La noticia generó una profunda conmoción en el ambiente cultural y artístico, especialmente en su provincia natal, donde era considerado un emblema del rock local con proyección internacional. Desde el ámbito oficial, el subsecretario de Cultura de Mendoza, Diego Gareca, expresó su pesar en redes sociales: “Con profunda tristeza despedimos al querido Felipe Staiti, un talento inmenso de nuestra tierra y pieza fundamental de la historia del rock mendocino”.
Nacido el 29 de agosto de 1961 en Mendoza, Staiti desarrolló una temprana vocación por la música. A los nueve años comenzó su formación académica y con el paso del tiempo fue consolidando un estilo propio influenciado por bandas internacionales como Deep Purple. Durante su adolescencia dio sus primeros pasos en agrupaciones locales, lo que marcaría el inicio de una carrera que con los años alcanzaría proyección internacional.
El punto de quiebre llegó en 1979, cuando junto a Marciano Cantero y Daniel Piccolo fundó Los Enanitos Verdes. La banda mendocina logró abrirse camino en la escena nacional durante la década del 80 y rápidamente se consolidó como uno de los grupos más influyentes del rock en español. Su participación en el Festival de La Falda en 1984, donde fueron reconocidos como grupo revelación, marcó el inicio de una trayectoria que no dejaría de crecer.
A lo largo de los años, la banda construyó un repertorio de canciones que trascendieron generaciones y fronteras. Temas como Lamento Boliviano se convirtieron en verdaderos himnos del rock latinoamericano. De hecho, recientemente esa canción superó las mil millones de reproducciones en Spotify, un logro histórico que reafirma su vigencia y popularidad.
La muerte de Marciano Cantero en 2022 representó un duro golpe para la banda. En ese contexto, Staiti asumió un rol protagónico no solo como guitarrista, sino también como vocalista principal, liderando una nueva etapa del grupo. Su compromiso con el proyecto artístico permitió que Los Enanitos Verdes continuaran activos, realizando giras internacionales y manteniendo vivo el vínculo con su público.
En los últimos años, sin embargo, su estado de salud había generado preocupación. A fines de 2024, tras una gira por América Latina, sufrió una infección bacteriana que, combinada con su condición de celiaquía, provocó una fuerte deshidratación y una significativa pérdida de peso. El propio músico había relatado que llegó a pesar apenas 50 kilos, lo que afectó incluso su capacidad vocal y lo obligó a iniciar un proceso de recuperación prolongado.
A pesar de ese difícil panorama, Staiti mantenía intacta su pasión por la música. Para 2026 tenía previsto retomar la actividad con una gira por Estados Unidos junto a la banda española Hombres G, además de avanzar en la producción de un nuevo álbum. El proyecto incluía versiones renovadas de sus grandes éxitos con la participación de artistas invitados, así como material inédito.
Su fallecimiento llega en un momento de reconocimiento internacional para la banda, lo que profundiza el impacto de la noticia entre sus seguidores. Más allá de su talento como guitarrista, Staiti fue un referente por su constancia, su sensibilidad artística y su capacidad de reinventarse frente a la adversidad.
A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, dejó una marca indeleble en la historia del rock argentino y latinoamericano. Su legado no solo vive en sus composiciones, sino también en la influencia que ejerció sobre nuevas generaciones de músicos.

Felipe Staiti será recordado como un artista que hizo de la música una forma de vida, un creador que entendía el arte como un refugio y una herramienta para atravesar los momentos más difíciles. Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero también una obra que seguirá sonando en cada rincón donde el rock tenga lugar.



