Cuatro integrantes del Cuerpo de Aviación Policial (CAP) de Mendoza alcanzaron una de las categorías más elevadas de habilitación para pilotear helicópteros, luego de completar un proceso de seis años de formación y entrenamiento especializado. Los efectivos aprobaron las evaluaciones de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y consiguieron una certificación que amplía sus competencias para comandar aeronaves en procedimientos policiales, tareas de rescate y situaciones de emergencia.
La nueva acreditación corresponde a la Licencia de Piloto Comercial de Helicóptero con Habilitación de Vuelo por Instrumentos (PCH con HVI). Si bien incluye la denominación «comercial», esta categoría representa un nivel avanzado de preparación, experiencia y conocimientos aeronáuticos. Los cuatro profesionales seguirán cumpliendo funciones como pilotos de la Policía de Mendoza, aunque ahora cuentan con mayores atribuciones para desarrollar sus tareas.



Los efectivos que consiguieron esta habilitación son el subcomisario Esteban Vera, los oficiales principales Cristian Ramírez y Mario Martínez, y el oficial inspector Pablo Videla. Todos contaban previamente con licencias de piloto privado de helicóptero y avanzaron en su carrera aeronáutica tras cumplir con los requisitos de formación correspondientes.
Este avance representa un fortalecimiento para el Cuerpo de Aviación Policial, ya que permite ampliar la cantidad de personal capacitado para intervenir en operativos de seguridad, búsquedas y rescates, vuelos en zonas de montaña y distintas contingencias que requieren asistencia aérea.
Seis años de preparación para afrontar operaciones complejas
El recorrido de formación comenzó en marzo de 2020, cuando los cuatro policías se incorporaron al Cuerpo de Aviación Policial con sus respectivas licencias de piloto privado de helicóptero.
Como parte de la etapa inicial, realizaron 40 horas de capacitación teórica y práctica en los helicópteros AS 350 B3 Halcón I y II. Previamente, habían completado su preparación en el entrenador terrestre Cicaré SVH4, perteneciente a la Escuela de Aviación de la Policía Federal Argentina.
Posteriormente, avanzaron en un esquema de capacitación gradual que contempló horas de vuelo, preparación técnica y participación en distintos procedimientos operativos.
A lo largo de esos años, los pilotos sumaron experiencia en tareas de búsqueda y rescate de personas, vuelos sobre terrenos montañosos, maniobras con carga externa, asistencia en la lucha contra incendios, traslado de grupos tácticos en contextos de crisis y apoyo aéreo a intervenciones policiales.
Otro de los componentes de la formación estuvo relacionado con la navegación por instrumentos. Para ello, realizaron prácticas en simuladores destinadas a desarrollar habilidades para volar bajo condiciones meteorológicas que requieren procedimientos específicos. Cada uno completó diez horas de instrucción en esta modalidad, que incluyó aproximaciones instrumentales y manejo de sistemas de navegación aeronáutica.
A su vez, durante 2025 y 2026 participaron en cursos de emergencias aeronáuticas dictados en la Escuela de Aviación Mario Wallace, dependiente de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
En esas capacitaciones practicaron procedimientos para responder ante diferentes fallas y situaciones críticas durante el vuelo, como inconvenientes en el motor, desperfectos en los sistemas hidráulicos, pérdida de efectividad del rotor de cola, problemas en la transmisión e incendios de motor. Cada piloto realizó cinco horas de entrenamiento específico para afrontar este tipo de contingencias, que requieren respuestas rápidas y decisiones precisas.
Los requisitos que debieron cumplir para obtener la licencia
Para conseguir la nueva habilitación, los cuatro integrantes del CAP tuvieron que demostrar que reunían las condiciones de experiencia establecidas por la autoridad aeronáutica.
Entre las exigencias se encontraban 100 horas de vuelo local, 80 horas de travesía, 15 horas de vuelo nocturno bajo reglas instrumentales y otras 15 horas de entrenamiento terrestre.
La evaluación definitiva estuvo a cargo de Antonio Miranovich, inspector gubernamental de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), quien examinó las capacidades y conocimientos de los cuatro efectivos. Todos obtuvieron resultados satisfactorios.
De esta manera, tras superar las instancias teóricas y prácticas, los pilotos recibieron la certificación que reconoce el avance alcanzado en su preparación profesional y les permite ampliar sus posibilidades de actuación.
La incorporación de estas nuevas habilitaciones fortalece el equipo de pilotos del Cuerpo de Aviación Policial y consolida su función como un recurso estratégico para la seguridad pública de Mendoza.
Además, contar con personal propio altamente capacitado permite mejorar la respuesta ante emergencias, mantener la capacidad de intervención en sectores de difícil acceso y brindar un respaldo aéreo más amplio a las diferentes unidades policiales. Se trata de herramientas fundamentales para aquellos operativos en los que la rapidez, la coordinación y la precisión pueden resultar determinantes.





