Agustina Becerra atraviesa un momento clave en su camino dentro del arte. Su pintura Mejor soda que mal acompañada fue distinguida con el primer premio del concurso nacional Sifonarte, una propuesta organizada por IVESS que recibió más de 700 obras provenientes de distintos lugares de la Argentina.
El certamen invitaba a los participantes a realizar una reinterpretación artística del tradicional sifón de soda. La propuesta debía mantener sus dos anillos característicos y la base, además de incorporar la frase Tomátelo con soda.
Becerra eligió abordar la consigna desde una mirada ligada al humor y a las escenas cotidianas. Su pintura al óleo muestra a una mujer descansando en la playa, vestida con una malla inspirada en las tradicionales rayas de IVESS. Mientras disfruta de una bebida, la protagonista aparece leyendo un libro cuyo título es precisamente Tomátelo con soda.
La artista mendocina necesitó apenas tres o cuatro días para completar la obra y decidió presentarla en la categoría pintura. Entre las más de 700 propuestas que llegaron al concurso, solo seis fueron seleccionadas para la instancia final.
La definición se realizó durante BADA 2026, la Feria de Arte Directo de Artista que se lleva adelante cada año en Capital Federal. Allí fueron exhibidas las obras finalistas y el público tuvo la posibilidad de votar para determinar cuál sería la ganadora.
“Para mí fue mucho más que ganar un concurso. Fue mi primer concurso de pintura y sentí que la vida me estaba diciendo: ‘Sí. Por acá es’”, expresó Becerra al recordar el momento.
El escenario donde terminó presentándose la obra también tuvo un significado particular para la artista. Apenas unos días antes de conocer la convocatoria de Sifonarte, Agustina había viajado a Buenos Aires y aprovechó para recorrer diferentes espacios relacionados con el mundo del arte.
Durante ese viaje conoció la propuesta de BADA. En ese momento, la posibilidad de llegar con una obra propia hasta esa feria le parecía algo distante y casi imposible. Sin embargo, pocos días después, la convocatoria de Sifonarte terminó convirtiéndose en el puente que la llevó justamente hasta ese lugar.
Becerra asegura que ser artista es una elección, pero también una necesidad personal. Su recorrido no comenzó en una academia de bellas artes ni siguió el camino tradicional de formación artística.



Durante años desarrolló una trayectoria profesional muy diferente. Hace once años trabaja en un banco y, además, estudió la carrera de Contador Público Nacional en la UNCuyo.
La pintura apareció más adelante en su vida, aunque la artista reconoce que el vínculo con el dibujo y las imágenes estuvo presente desde sus primeros años. “Desde niña fui muy buena pintando y dibujando, pero estaba reprimido”, explica.
Con el tiempo, encontró en la pintura un espacio para recuperar esa parte de sí misma. El lienzo se transformó en un lugar de libertad y también en una herramienta para expresar emociones e ideas que, según explica, muchas veces no pueden ser transmitidas mediante las palabras.
Su actividad artística tampoco se limita a la pintura. Becerra escribe y conduce X magia de arte, un programa que se transmite por YouTube y que propone un cruce entre arte, conversaciones, psicología y espiritualidad.
El ciclo contó con la participación de distintas figuras, entre ellas Pedro Aznar, Pepe Cibrián, Adrián Barilari, Luciano Cáceres, Juanchi Baleirón y Gonzalo Valenzuela.
El premio conseguido con Mejor soda que mal acompañada llega en una etapa de crecimiento de su propuesta artística. Para Becerra, el reconocimiento representa mucho más que una distinción: también fortalece la idea que viene construyendo sobre la posibilidad de transformar el arte en una profesión y en una manera de generar vínculos con otras personas.
Ahora, el objetivo está puesto en continuar desarrollándose desde Mendoza, llevar sus trabajos a nuevos espacios y ampliar progresivamente el alcance de su obra.
Entre sus grandes aspiraciones aparece también la posibilidad de que alguna de sus pinturas llegue algún día a importantes galerías internacionales.
“Mendoza también es parte de la artista que estoy construyendo”, sostiene Becerra, convencida de que su identidad mendocina forma parte inseparable del camino artístico que comenzó a recorrer.





