En el marco de la celebración por los 90 años de la fiesta mayor de Mendoza, el Polideportivo Municipal de Villa Tulumaya fue escenario de la tradicional Bendición de los Frutos, una ceremonia de carácter litúrgico en la que se agradece por la cosecha y el trabajo de la tierra.
El gobernador Alfredo Cornejo arribó al Predio Verde del Polideportivo Municipal de Lavalle durante la noche para participar del evento que marca el inicio del tramo final del calendario vendimial. En su llegada, fue recibido por el intendente del departamento, Edgardo González.








A medida que caía la tarde, vecinos de Villa Tulumaya y visitantes de distintos puntos de la provincia comenzaron a colmar el espacio verde, acompañando a sus representantes departamentales en el camino hacia la corona nacional. También se sumaron turistas de otras provincias y del exterior, además de autoridades provinciales, legislativas, municipales, representantes de organismos nacionales y distintos credos religiosos.
El acto tomó impulso cuando la reina nacional de la Vendimia 2025, Alejandrina Funes Napoletano, junto a la virreina Sofía Perfumo, ocuparon sus lugares en el escenario. Luego ingresaron las candidatas al reinado 2026, dando inicio al espectáculo artístico.






La propuesta escénica, titulada La mesa del vino compartido y dirigida por Alicia Casares, ofreció una puesta de gran despliegue visual y narrativo. A través de sus cuadros, se destacó la mesa familiar como símbolo de unión, gratitud y esfuerzo colectivo, resaltando el valor del trabajo detrás de cada alimento y, especialmente, del vino.
Durante la ceremonia se desarrollaron los momentos más representativos de la tradición. En primer lugar, miembros del Consejo Interreligioso de Mendoza realizaron la bendición de los frutos de la tierra. Luego, el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, encabezó una oración frente a la imagen de la Virgen de la Carrodilla, que había completado una peregrinación por distintos puntos de la provincia hasta llegar a Lavalle.





En el cierre, Cornejo subió al escenario para protagonizar el tradicional golpe de reja. Con tres golpes simbólicos, convocó a celebrar el fruto del esfuerzo de los mendocinos y a renovar la esperanza en el vino nuevo, reafirmando el espíritu de una de las celebraciones más emblemáticas de la provincia.




