Empieza a consolidarse en San Carlos, Mendoza, una innovadora propuesta turística que busca destacar la producción de aromáticas de la región, colocando al orégano en el centro de la escena. Esta iniciativa se potencia tras un logro significativo: la obtención de la Indicación Geográfica (IG) para el orégano sancarlino, el único a nivel mundial con esta distinción.



Con una identidad marcada por lo histórico, el circuito denominado Camino de Indias fue ideado por productores nucleados en la Sociedad Rural de San Carlos. El recorrido abarca distintos emprendimientos locales y propone a los visitantes una experiencia integral que combina tres pilares productivos: bodegas, almazaras y campos de cultivo, en una conexión directa entre la tierra, la cultura y el conocimiento regional.


Actualmente, Mendoza concentra entre el 80% y el 85% del orégano que se consume en Argentina, un dato determinante para alcanzar la certificación de origen. “Es un aspecto fundamental”, destaca Gonzalo Appiolaza, representante de la firma Mardegan. Aunque otras provincias como Córdoba, San Juan y Salta también producen aromáticas, su volumen es considerablemente menor.


En cuanto a los mercados, el orégano argentino tiene como principal destino de exportación a Brasil, seguido por Paraguay y Chile. En paralelo, el consumo interno también incluye producto importado desde Perú, que suele ser de calidad inferior.
Un sello de calidad con identidad propia
La Indicación Geográfica no implica un aumento en el precio del producto, sino que certifica su calidad, procedencia y métodos de elaboración. En Mendoza, el orégano se convierte en el segundo alimento en recibir esta distinción, después del aceite de oliva, y ocupa el lugar número 19 a nivel nacional.
Además, el Orégano de San Carlos se posiciona como la segunda aromática argentina en alcanzar este reconocimiento, luego del pimentón de los Valles Calchaquíes, consolidando su valor en el mercado.
Un territorio que potencia aromas
Las condiciones agroclimáticas del departamento, en especial su amplitud térmica, favorecen el desarrollo de cultivos aromáticos como lavanda, tomillo, albahaca y romero. Esta ventaja natural se complementa con la presencia de una sede del INTA especializada en estas producciones.
La actividad tiene más de 50 años de historia en la zona y forma parte de su identidad productiva. Incluso, localidades como Pareditas supieron celebrar la Fiesta del Orégano, reflejando la importancia cultural de este cultivo.
De lo artesanal a la trazabilidad
El desarrollo del orégano en San Carlos se remonta a casi dos siglos atrás, impulsado por pequeños productores familiares. Durante mucho tiempo, la producción se realizó de manera artesanal, con escasa tecnificación y comercialización a granel, lo que facilitaba prácticas como el reenvasado en otras regiones o la mezcla con productos importados de menor calidad.
Sin embargo, a partir de 2010 comenzó un proceso de modernización del sector, con incorporación de tecnología, sistemas de riego por goteo, mecanización de la cosecha, mejoras en limpieza y selección genética, además del surgimiento de marcas propias.
El cambio decisivo se dio en 2020, cuando la necesidad de evitar adulteraciones impulsó la búsqueda de una certificación. Finalmente, en 2025, la Resolución Nacional 28 otorgó la Indicación Geográfica, y en 2026 comenzaron a comercializarse los primeros productos certificados.
El sentido del Camino de Indias
El nombre del circuito remite a antiguas rutas comerciales que conectaban distintas regiones del mundo, facilitando el intercambio de bienes, conocimientos y tradiciones. El histórico Camino de Indias fue clave en ese proceso.
Aunque su influencia directa en el actual territorio argentino no fue central, sí existieron rutas que atravesaban la región y conectaban puntos estratégicos como Potosí con Córdoba y Buenos Aires, además de caminos hacia Chile. Esa herencia simbólica inspira hoy este circuito que vuelve a unir producción, historia y cultura.
Un cultivo con historia global
El orégano tiene su origen en la región mediterránea y existen registros de su uso desde la antigua Grecia. Llegó a América con los primeros colonos y se afianzó con las corrientes migratorias en zonas áridas del país, como Córdoba, San Juan, San Luis y la precordillera mendocina.
En la actualidad, junto al tomillo y el romero, forma parte del grupo de aromáticas con mayor relevancia productiva en Argentina.



