Con la llegada del verano, miles de personas se movilizan dentro y fuera de la provincia para disfrutar de unos días de descanso. Sin embargo, el aumento de la actividad turística también trae aparejado un mayor riesgo de conflictos vinculados al consumo: servicios que no cumplen lo prometido, sobreprecios, cancelaciones imprevistas o incluso estafas. Frente a este escenario, la Dirección de Defensa del Consumidor advierte que los derechos de las personas consumidoras no se suspenden en vacaciones y continúan vigentes los 365 días del año.
Viajar implica, en muchos casos, una situación de mayor vulnerabilidad. El poco tiempo disponible para resolver inconvenientes, el hecho de encontrarse lejos del domicilio habitual y la asimetría de información entre prestadores y turistas pueden dificultar la defensa de los derechos. Por ese motivo, desde el organismo provincial se difundió una serie de recomendaciones orientadas a prevenir problemas y garantizar un consumo turístico seguro.
Claves antes de contratar un servicio turístico
La planificación previa es uno de los aspectos fundamentales para evitar inconvenientes. Antes de confirmar una reserva o realizar un pago, es importante verificar que los prestadores estén debidamente habilitados. En el caso de las agencias de viajes, deben contar con autorización oficial; los servicios de transporte de larga distancia tienen que estar registrados ante la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT); y los alojamientos turísticos, dentro de Mendoza, deben figurar en el registro del Ente Mendoza Turismo (Emetur). Estas habilitaciones garantizan condiciones mínimas de seguridad, calidad y respaldo legal.
Otro punto central es exigir siempre un contrato o comprobante por escrito. El documento debe detallar con claridad los servicios incluidos, precios finales, fechas, condiciones de cancelación e itinerarios, si los hubiera. Además, se recomienda conservar toda la documentación respaldatoria: facturas, vouchers, recibos de pago y hasta capturas de pantalla de publicidades o conversaciones mantenidas por medios digitales. Toda esa información resulta clave ante un eventual reclamo.
La normativa vigente establece que la publicidad es vinculante. Esto significa que todo lo que se ofrece en anuncios, folletos o publicaciones en redes sociales forma parte del contrato. Si el servicio recibido no coincide con lo prometido, la persona consumidora tiene derecho a reclamar el cumplimiento o una compensación.
En cuanto a los medios de pago, se aconseja utilizar tarjetas de crédito o sistemas electrónicos que permitan dejar un registro de la operación. Estos mecanismos ofrecen mayor protección frente a fraudes y facilitan la realización de reclamos o el desconocimiento de cargos indebidos. En cambio, se recomienda evitar transferencias a cuentas personales o a prestadores que no cuenten con respaldo legal comprobable.
Qué hacer si surgen problemas durante el viaje
Aun con una planificación cuidadosa, pueden presentarse inconvenientes durante la estadía o el traslado. Ante un servicio que no se ajusta a lo contratado, la primera recomendación es realizar el reclamo de manera inmediata ante el prestador. Es importante solicitar una solución en el momento y dejar constancia por escrito, ya sea en el Libro de Quejas, mediante un correo electrónico o por cualquier otro medio fehaciente.
Paralelamente, resulta fundamental reunir pruebas que respalden el reclamo. Fotografías, videos, mensajes, datos de testigos o del personal interviniente pueden ser determinantes para demostrar el incumplimiento.
Desde Defensa del Consumidor se aclara que no todos los conflictos se abordan de la misma manera. Si se trata de un incumplimiento contractual —por ejemplo, servicios deficientes, falta de prestaciones acordadas o cambios unilaterales en las condiciones— corresponde iniciar un reclamo ante el organismo de Defensa del Consumidor. A nivel nacional, el Sistema Nacional de Arbitraje de Consumo (SNAC) ofrece una vía ágil y gratuita para resolver controversias, con instancias que en algunos casos pueden resolverse en menos de 24 horas.
En cambio, cuando se está frente a una estafa o fraude, como la contratación de alojamientos inexistentes o servicios falsos, la vía adecuada es la denuncia penal ante la comisaría o fiscalía correspondiente. En estos casos, el accionar rápido resulta clave para evitar que otras personas sean perjudicadas.
Canales de atención y acompañamiento
Las personas consumidoras que enfrenten dificultades durante sus viajes pueden recurrir a la Dirección de Defensa del Consumidor de Mendoza, así como al Programa de Protección al Consumidor Turista. Estos organismos ponen a disposición distintos canales de atención y la Ventanilla Única Federal de Reclamos, que permite centralizar consultas y denuncias de manera sencilla y accesible.
El objetivo de estas herramientas es facilitar el acceso a la información y garantizar que los derechos puedan hacerse valer, incluso cuando la persona afectada se encuentra lejos de su lugar de residencia.
Un verano para disfrutar, con derechos garantizados
Promover un turismo responsable y seguro implica no solo el compromiso de los prestadores, sino también el empoderamiento de quienes viajan. Conocer los derechos como personas consumidoras, informarse antes de contratar y saber cómo actuar ante un problema permite disfrutar del descanso con mayor tranquilidad.
Las vacaciones no son una excepción a la ley: los derechos no se toman vacaciones. Estar informados es la mejor forma de prevenir conflictos y de contar con herramientas claras para defenderse ante cualquier inconveniente, asegurando que el verano sea sinónimo de disfrute y no de preocupaciones.




