Con el objetivo de fortalecer las medidas de prevención y garantizar la seguridad de estudiantes, docentes, familias y demás integrantes de la comunidad educativa frente a posibles eventos climatológicos, este miércoles se realizó el Megasimulacro Provincial de Emergencias e Inundaciones 2026 en todas las instituciones educativas de Mendoza.
El ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE, Tadeo García Zalazar, estuvo presente durante el procedimiento desarrollado en la Escuela P-100 Champagnat, ubicada en El Challao, departamento de Las Heras.
La actividad fue organizada de manera conjunta por el gobierno escolar, la Dirección Provincial de Defensa Civil, el SEC (Servicio de Emergencia Coordinado), Bomberos del Cuartel Central y Defensa Civil de Las Heras.
También participaron el director de Defensa Civil, Daniel Burrieza; la directora de Educación Privada, Florencia Espresatti; la directora de la institución, Belén Donoso; docentes, estudiantes y familias.


García Zalazar explicó que el objetivo principal del operativo fue preparar a toda la comunidad educativa para actuar frente a situaciones extraordinarias. En ese sentido, sostuvo que los estudiantes, las familias y el personal de cada escuela debían conocer previamente cómo responder ante este tipo de escenarios.
El ministro señaló que, de acuerdo con las advertencias realizadas por especialistas en materia climática, podían presentarse circunstancias extraordinarias en Mendoza. Ante esa posibilidad, indicó que el sistema educativo provincial contaba con procedimientos previstos para actuar y seguir las instrucciones correspondientes.
Como parte del ejercicio, y bajo la coordinación del personal del Ministerio de Salud, se realizó una simulación de traslado de personas que pudieran requerir asistencia médica. Entre las situaciones contempladas estuvo la posibilidad de que un celador sufriera un accidente mientras intentaba interrumpir el suministro eléctrico.
El ministro también informó que todo el procedimiento fue registrado en video. El material sería posteriormente enviado a las instituciones educativas de toda la provincia con el objetivo de utilizarlo como herramienta de capacitación y formación sobre cómo actuar ante una eventual inundación.


El rol de Defensa Civil durante el simulacro
Por su parte, el director de Defensa Civil de Mendoza, Daniel Burrieza, explicó por qué la Escuela Champagnat fue seleccionada como uno de los puntos centrales del operativo.
La institución está ubicada en una zona de piedemonte y cuenta con dos calles que, ante una tormenta de gran intensidad, podían transformarse en cauces aluvionales. Esta situación podía provocar que el establecimiento quedara aislado.
Frente a ese escenario, Burrieza remarcó que una de las principales responsabilidades era evitar que los niños abandonaran la escuela durante una emergencia. Por ese motivo, se solicitó que los padres no concurrieran inmediatamente a buscarlos y que se respetara el protocolo establecido.


La finalidad de esta medida fue evitar que las familias quedaran expuestas a una situación de riesgo y garantizar que los estudiantes permanecieran dentro de un espacio seguro mientras durara la emergencia.
El titular de Defensa Civil también explicó que existía una diferencia fundamental entre el procedimiento previsto para un terremoto y el correspondiente a una inundación.
En un simulacro de sismo, el lugar considerado seguro generalmente era el patio de la escuela. En cambio, ante una inundación, salir del establecimiento podía aumentar el riesgo. Por eso, el protocolo establecía que los estudiantes debían permanecer dentro del edificio y dirigirse hacia los sectores ubicados a mayor altura.


Entre las tareas asignadas al personal escolar también se encontraba la interrupción del suministro eléctrico, una medida preventiva destinada a reducir los riesgos derivados del contacto entre la electricidad y el agua.
Cómo se trabajó en la Escuela Champagnat
La directora de la institución, Belén Donoso, indicó que el ejercicio formaba parte del plan operativo institucional que la Dirección General de Escuelas venía desarrollando desde septiembre.
La responsable de la escuela consideró que la experiencia resultó positiva para reforzar los protocolos de actuación frente a una emergencia.


Durante el operativo se realizó una simulación de inundación dentro de un aula. A partir de ese escenario, los estudiantes fueron trasladados hacia la planta alta del establecimiento, donde compartieron los espacios con otros cursos para permanecer protegidos.
Los docentes recibieron además distintas indicaciones preventivas. Entre ellas se incluyó la necesidad de desenchufar los aparatos electrónicos, disponer siempre de botiquines de emergencia y colocar las pertenencias de los estudiantes sobre los bancos para evitar que quedaran expuestas al agua.
El procedimiento en Guaymallén
El simulacro también se desarrolló en la Escuela 1-385 Guillermo Cano, ubicada sobre carril Godoy Cruz, en Guaymallén.


En este establecimiento participaron integrantes de Defensa Civil provincial y municipal, preventores municipales, personal de Tránsito y Bomberos Voluntarios.
El director de la institución, Fernando Peralta, explicó que el ejercicio representó un desafío diferente al de un simulacro de sismo, debido a que la organización de los estudiantes debía realizarse de otra manera.
En lugar de evacuar hacia espacios abiertos, el protocolo estableció la necesidad de identificar y utilizar sectores elevados. En el caso de los alumnos más pequeños, pudieron permanecer en el SUM del establecimiento, debido a que la escuela se encontraba ubicada a una altura superior respecto del nivel de la calle.


Peralta señaló que la preparación demandó un tiempo considerable porque el método de evacuación era diferente al utilizado frente a un terremoto. Además, durante el día anterior se había realizado un ensayo con los estudiantes, en el que se les explicó cómo debían actuar ante una eventual inundación.
La escuela Guillermo Cano contaba con 433 alumnos distribuidos en dos turnos y disponía de dos salidas.
Una de ellas estaba ubicada sobre calle Godoy Cruz y presentaba un riesgo particular debido a que esa arteria funcionaba como vía de desagote del canal Cacique Guaymallén.
La segunda salida se encontraba sobre calle Lavalle. Ese sector fue establecido como punto para ubicar a los padres en caso de una inundación, de manera que pudieran retirar a sus hijos bajo condiciones organizadas y seguras.



Finalmente, Valeria, una de las madres que estuvo presente durante el simulacro en la Escuela Guillermo Cano, destacó la importancia de la preparación previa de las familias.
La mujer explicó que tanto padres como estudiantes habían recibido previamente una capacitación en la que se detallaron las acciones que debían realizar ante una emergencia.
También resaltó el trabajo de los directivos y del personal responsable de los alumnos, especialmente en lo referido a la contención y tranquilidad de los niños durante el ejercicio.
Además, señaló que la prevención también debía continuar dentro de los hogares, donde las familias podían enseñar a los chicos cómo responder frente a este tipo de fenómenos y cuáles eran las precauciones que debían tener en cuenta.





