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Sociedad

Reinsertaron piches, piches llorones y tortugas en distintos ambientes del Sur de Mendoza

La Dirección de Biodiversidad y Ecoparque recuperó ejemplares que habían sido secuestrados durante operativos contra el traslado ilegal de fauna silvestre. Tras controles sanitarios y un análisis de su procedencia, los animales fueron liberados en sitios adecuados para cada especie.

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Redacción Mendoza
PorRedacción Mendoza
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4 octubre 2026 · 19:00
Reinsertaron piches, piches llorones y tortugas en el Sur provincial.Foto Prensa Gobierno de Mendoza.
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La Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, dependiente del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, llevó adelante la reinserción de ejemplares de piche (Zaedyus pichiy), piche llorón (Chaetophractus vellerosus) y tortuga terrestre argentina (Chelonoidis chilensis) en diferentes ambientes naturales del Sur provincial.

Los animales habían sido recuperados durante procedimientos realizados de manera coordinada por el Departamento de Fauna Silvestre y la Policía Rural en distintas rutas de Mendoza. En esos operativos se había detectado el traslado ilegal de ejemplares de fauna silvestre.

Después de los secuestros, los equipos técnicos de Biodiversidad y Ecoparque realizaron controles para conocer el estado sanitario de cada animal y determinar si se encontraba en condiciones de regresar a su ambiente natural.

El director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, explicó que la selección de los lugares de liberación también tuvo en cuenta la información disponible sobre el origen de los ejemplares. Ese dato permitió establecer ambientes compatibles con la distribución natural de cada especie y evitar que los animales fueran trasladados hacia zonas que no correspondieran a su procedencia.

Haudet señaló que, una vez confirmado el buen estado sanitario y definidos los lugares apropiados, se concretaron las liberaciones en diferentes ambientes naturales del Sur de Mendoza.

Especies afectadas por la presión humana

El piche (Zaedyus pichiy) se encontraba categorizado como Casi Amenazado (NT) a nivel global y como Vulnerable (VU) en Argentina. Entre sus principales amenazas aparecía la caza, mientras que Mendoza era una de las provincias donde la especie soportaba una fuerte presión derivada de la caza furtiva, principalmente destinada al consumo.

El piche llorón (Chaetophractus vellerosus), pese a estar clasificado como una especie de Preocupación Menor, también enfrentaba distintas consecuencias de las actividades humanas. Entre ellas se encontraban la caza ilegal, la captura para tenencia y las modificaciones producidas sobre su hábitat.

En el caso de la tortuga terrestre argentina (Chelonoidis chilensis), la categorización era Vulnerable. Una de las principales amenazas estaba vinculada con la captura de ejemplares para mantenerlos como animales de compañía.

Durante décadas, la extracción de tortugas de sus ambientes naturales para abastecer el comercio y la tenencia ilegal había generado presión sobre las poblaciones silvestres.

Haudet advirtió que sacar animales de su ambiente natural no implicaba solamente la pérdida del ejemplar capturado. La continuidad de estas prácticas podía provocar una disminución de las poblaciones y afectar la conservación de las especies.

La fauna silvestre no era mascota ni alimento

El veterinario Juan Pablo Coniglione, integrante del Departamento de Fauna Silvestre, explicó que la captura, manipulación y consumo de animales silvestres no solamente afectaban la biodiversidad, sino que también podían representar un riesgo para la salud humana.

Los animales podían ser portadores de diferentes agentes infecciosos y parasitarios. En el caso de los piches, el consumo de ejemplares provenientes de la caza furtiva podía exponer a las personas a enfermedades parasitarias y bacterianas, especialmente porque esa carne no atravesaba los controles sanitarios correspondientes.

Coniglione mencionó entre los riesgos la triquinosis, una enfermedad provocada por parásitos del género Trichinella, que podía transmitirse a través del consumo de carne infectada cruda o que no hubiera recibido una cocción suficiente.

Además, investigaciones realizadas específicamente sobre piches de Mendoza habían detectado la presencia de Trypanosoma cruzi, el agente causante de la enfermedad de Chagas. Estos antecedentes reforzaban la recomendación de no consumir animales silvestres provenientes de la caza furtiva, debido a que esa carne no contaba con controles sanitarios.

La tenencia de tortugas como mascotas también podía generar riesgos. Los reptiles podían portar Salmonella aun cuando aparentaran encontrarse saludables y transmitirla mediante el contacto directo o por medio de superficies contaminadas.

El riesgo adquiría particular importancia en hogares donde vivieran niños pequeños, adultos mayores o personas inmunocomprometidas.

El objetivo era rescatar, rehabilitar y devolver los animales a la naturaleza

Ignacio Haudet destacó que las tareas desarrolladas por los organismos provinciales tenían como objetivo que los animales silvestres pudieran regresar a sus ambientes naturales siempre que su estado sanitario y sus condiciones biológicas lo permitieran.

El funcionario explicó que el proceso no finalizaba con el rescate. Cada ejemplar debía ser evaluado, acompañado durante su recuperación y posteriormente sometido a un análisis que permitiera determinar el lugar apropiado para su liberación.

Completar todas esas etapas contribuía directamente a la conservación de las poblaciones silvestres.

De esta manera, los equipos técnicos intervenían desde el momento en que recibían un animal recuperado hasta que establecían si podía regresar a su ambiente. El procedimiento incluía la evaluación sanitaria, la recuperación y el análisis de la procedencia para seleccionar un sitio adecuado para la reinserción.

La importancia de denunciar la caza y el tráfico ilegal de fauna

Gorrindo destacó el rol que podía asumir la comunidad para prevenir y detectar infracciones relacionadas con la fauna silvestre.

Desde el organismo señalaron que los ciudadanos podían colaborar con la preservación de las especies mediante la denuncia de maniobras sospechosas, la presencia de cazadores furtivos y situaciones vinculadas con la captura, tenencia, comercialización o transporte ilegal de animales silvestres.

La Dirección de Biodiversidad y Ecoparque del Ministerio de Energía y Ambiente recordó que la tenencia, captura y comercialización ilegal de fauna constituían infracciones a la legislación vigente. Además, estas prácticas representaban una amenaza para la biodiversidad y para el equilibrio de los ecosistemas.

Los organismos provinciales trabajaban de manera coordinada con las fuerzas de seguridad y el sistema judicial para combatir estas actividades. En ese esquema, la participación de la ciudadanía resultaba fundamental para detectar de manera temprana las maniobras ilegales.

Las denuncias permitían intervenir con mayor rapidez, disminuir el sufrimiento de los animales y frenar los circuitos ilegales que afectaban el patrimonio natural de Mendoza.

Dónde denunciar casos de fauna silvestre

Ante situaciones relacionadas con caza furtiva, captura, tenencia, comercialización o transporte ilegal de animales silvestres, se encontraban disponibles distintos canales oficiales.

Las emergencias podían denunciarse al 911, solicitando la intervención de la Policía de Seguridad Rural de Mendoza.

También estaba habilitado el Departamento de Fauna Silvestre, a través del teléfono 261 750-3417, de lunes a viernes, de 8 a 13.

Otra alternativa era enviar un correo electrónico a fauna-drnr@mendoza.gov.ar. Las denuncias también podían realizarse mediante el portal de trámites ticketsform.mendoza.gov.ar y a través del sitio oficial del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza.

El regreso de cada animal a su ambiente natural completaba un proceso que incluía el control, el rescate, la evaluación sanitaria, la rehabilitación y finalmente la reinserción.

La conservación de la fauna mendocina también dependía de las acciones de la comunidad. En ese sentido, se recomendaba no cazar, no comprar ni consumir animales provenientes de la caza furtiva, no mantener fauna silvestre como mascota y denunciar cualquier actividad ilegal que pudiera afectar a las especies y sus ambientes naturales.

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