El Teatro Griego Frank Romero Day fue escenario de una noche multitudinaria y fuera de lo habitual. El Padre Guilherme, conocido internacionalmente por combinar su actividad sacerdotal con la música electrónica, convirtió el emblemático espacio mendocino en una enorme pista de techno, donde los sonidos, las luces y la espiritualidad se mezclaron durante dos horas.
Dos horas de tecno, luces y emoción
Familias enteras, jóvenes, seguidores de la música electrónica y fieles de diferentes edades participaron de una experiencia que fue mucho más allá de un recital tradicional.
Desde la consola, Guilherme Peixoto desarrolló un set cargado de intensidad, con clásicos musicales transformados en mashups, bases electrónicas y una puesta visual que acompañó cada tramo de la presentación.

La propuesta permitió que Mendoza bailara al ritmo de una combinación particular de música electrónica, tecnología y una forma diferente de transmitir mensajes vinculados con la fe.
Las pantallas fueron protagonistas durante el espectáculo y mostraron frases como “Respect the tribe”, “Dance is passion” y “God bless you”. La propuesta también incluyó distintos fragmentos audiovisuales con expresiones del papa Francisco, una figura especialmente importante dentro del mensaje artístico y espiritual de Guilherme.
Uno de los momentos más destacados se produjo cerca del final del espectáculo, cuando apareció un homenaje y agradecimiento a Lionel Messi, que aportó un componente argentino a una noche marcada por la emoción y la participación del público.
La puesta audiovisual, el juego de luces y la música electrónica sostuvieron la energía de los espectadores durante las dos horas de presentación. De esa manera, el Padre Guilherme logró unir ámbitos que a primera vista podían parecer alejados: la música electrónica y la espiritualidad.


El resultado fue una noche que terminó con una fuerte ovación en el Teatro Griego.
La propuesta de Guilherme Peixoto no se limitó a su desempeño detrás de la consola. El sacerdote consiguió convertir la pista de baile en un espacio de encuentro, en el que convivieron el techno, la fe, la tecnología y la emoción.
Su particular manera de acercar la espiritualidad a públicos de distintas generaciones quedó reflejada en una presentación que utilizó nuevos lenguajes para transmitir un mensaje de unión, respeto y esperanza.
Con su estilo característico, el Cura DJ llevó a los presentes por un recorrido musical acompañado por diferentes mensajes relacionados con esos valores.


Familias completas, jóvenes y aficionados a la música electrónica colmaron el Teatro Griego Frank Romero Day y siguieron con entusiasmo una noche que terminó uniendo música, fe y celebración.
La jornada había comenzado con las presentaciones de los artistas mendocinos Marce Deambrosi y Fernando Díaz. Después del show principal, el cierre estuvo a cargo de Rocío Portillo, quien se presentó junto a Karim Sar Sar.
“Mendoza tiene un alma muy especial”
Luego de varios días en Mendoza, en los que había participado de actividades pastorales, encuentros institucionales y distintas instancias de contacto con la comunidad, Guilherme Peixoto habló en exclusiva después de su presentación.
“Estoy muy feliz. Fue increíble estos días aquí en Mendoza”, manifestó el sacerdote, quien además definió su experiencia en la provincia con una frase contundente: “Mendoza tiene un alma muy especial”.
Peixoto puso el foco especialmente en la recepción que tuvo durante su estadía y destacó el vínculo que pudo establecer con los mendocinos.
“Siempre sentí mucho cariño, mucho respeto, mucho interés”, expresó.
El sacerdote también reconoció que su visita había tenido un significado particular debido a su relación con el papa Francisco. En ese sentido, aseguró que lleva consigo el recuerdo del pontífice argentino, a quien identificó como una de sus principales fuentes de inspiración.
El mensaje del Padre Guilherme para los jóvenes
Más allá de la música y del espectáculo, Guilherme Peixoto también dejó una reflexión relacionada con las dificultades que atravesaban las nuevas generaciones y con la necesidad de construir una sociedad más solidaria.
Cuando le preguntaron qué esperaba que el público se llevara después de la presentación, respondió con un mensaje centrado en la fraternidad.
“Un mensaje de construir un mundo más fraterno, más solidario”, sostuvo.
Su mirada estuvo especialmente enfocada en la incertidumbre que muchos jóvenes experimentaban frente al futuro. El sacerdote comparó las oportunidades que habían tenido generaciones anteriores con las dificultades que actualmente encontraban quienes intentaban construir un proyecto de vida.
“Hoy, con 22, 23 años, aún no saben qué los espera”, reflexionó al referirse a una problemática que consideraba de alcance global.
Para Peixoto, la esperanza debía convertirse en acciones concretas y en vínculos de cuidado entre las personas.
“Que se ayuden, que se cuiden”, expresó, retomando una enseñanza del papa Francisco relacionada con la importancia de protegerse y acompañarse mutuamente.
Del seminario a los grandes escenarios
La popularidad que Guilherme Peixoto ha alcanzado alrededor del mundo contrastaba con su vida cotidiana en Portugal. Allí formaba parte desde hacía 25 años de una comunidad parroquial que lo conocía desde mucho antes de que alcanzara reconocimiento internacional.
“Cuando llego a casa, a mi parroquia, puedo respirar”, confesó.

En ese ámbito, explicó, no ocupaba el lugar de una celebridad internacional, sino el de un sacerdote que celebraba misas, bautismos y acompañaba a los integrantes de su comunidad.
El Padre Guilherme también recordó una particular historia de su etapa de formación religiosa. Durante su paso por el seminario había integrado una banda de pop rock. Sus integrantes habían decidido vender los instrumentos porque estaban convencidos de que la ordenación sacerdotal significaría el final de sus actividades vinculadas con la música.
Con el paso del tiempo, aquella decisión terminó teniendo un desenlace inesperado.
El seminarista que alguna vez creyó que debía abandonar la música terminó convirtiéndose en un sacerdote que actualmente convocaba multitudes alrededor del mundo con sus presentaciones.
En Mendoza, esa particular combinación entre sacerdocio y música quedó reflejada en una noche que terminó con una ovación en el Teatro Griego Frank Romero Day: dos horas de techno, mensajes de fe, una impactante puesta visual y un público que encontró diferentes motivos para bailar, emocionarse y celebrar.





