Seis animales silvestres autóctonos volvieron a la naturaleza en Mendoza luego de atravesar diferentes procesos de rescate, atención veterinaria y rehabilitación. La reinserción fue posible gracias al trabajo coordinado entre el Ministerio de Energía y Ambiente, el Ministerio de Seguridad, el Departamento de Fauna Silvestre, la Policía Rural y el Ecoparque Mendoza.
Los ejemplares liberados fueron un zorro gris, dos águilas moras, un coipo, una gallareta frente amarilla y una culebra ratonera. Cada uno había sido rescatado en distintas circunstancias y recibió los cuidados necesarios para recuperar las condiciones físicas y de comportamiento que le permitieran desenvolverse de manera autónoma en su hábitat.
“Detrás de cada liberación hay una historia diferente. Algunos de estos animales llegaron heridos, otros fueron encontrados en situaciones de vulnerabilidad y varios necesitaron largos períodos de atención veterinaria y rehabilitación antes de estar nuevamente en condiciones de desenvolverse por sus propios medios en la naturaleza”, explicó Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque.
El funcionario también destacó el papel de los equipos especializados y de la comunidad en los procedimientos. Según señaló, los rescates fueron posibles a partir de intervenciones del Departamento de Fauna Silvestre y la Policía Rural de Mendoza, además de avisos y colaboraciones de ciudadanos que detectaron ejemplares en situaciones de riesgo.
De la recuperación a la liberación de los animales
Antes de regresar a sus ambientes naturales, los seis ejemplares fueron sometidos a evaluaciones sanitarias y recibieron tratamientos específicos de acuerdo con sus necesidades. En el Ecoparque Mendoza, los profesionales realizaron controles veterinarios y desarrollaron las tareas de rehabilitación necesarias hasta comprobar que los animales podían valerse por sí mismos.
Adrián Gorrindo, jefe del Departamento de Fauna Silvestre, explicó que el objetivo de estas intervenciones consiste en recuperar las condiciones indispensables para la vida silvestre. En ese sentido, remarcó que la recuperación de una lesión no es suficiente para autorizar una liberación: también se debe verificar que cada ejemplar pueda desplazarse, alimentarse y responder adecuadamente a las exigencias de su entorno.
Entre los casos que demandaron mayor atención se encontraron las dos águilas moras. Una de ellas, un ejemplar adulto, fue encontrada junto a otras águilas que murieron después de recibir disparos. El ave fue la única que sobrevivió y presentaba un balín alojado y una fractura en los metacarpianos de una de sus alas.
Luego de recibir asistencia veterinaria, comenzó un proceso de rehabilitación orientado a recuperar gradualmente la movilidad, la musculatura y la capacidad de vuelo. Los profesionales siguieron su evolución hasta comprobar que podía volar con normalidad y desenvolverse sin asistencia humana. Una vez alcanzados esos objetivos, el águila fue liberada.
La segunda águila mora era un ejemplar juvenil que fue rescatado después de que un ciudadano advirtiera que un grupo de personas lo estaba agrediendo. La intervención permitió poner al ave a resguardo y comunicar la situación a las autoridades.
El animal también tenía una fractura en los metacarpianos. Después del tratamiento veterinario y de completar su rehabilitación, recuperó por completo la funcionalidad del ala y quedó en condiciones de regresar a su ambiente natural.
Otro de los ejemplares que volvió a la naturaleza fue un zorro gris que ingresó con un cuadro avanzado de sarna, una importante pérdida de pelo y un marcado deterioro de su estado general. El animal recibió tratamiento hasta superar la enfermedad y recuperar una condición física adecuada para sobrevivir en libertad.
El grupo también incluyó a un coipo que presentaba una lesión crónica, un absceso en uno de sus miembros y antecedentes de una fractura. Su recuperación requirió drenajes, atención veterinaria y un período de seguimiento. Una vez finalizado ese proceso, los especialistas determinaron que podía ser liberado.
Por su parte, una gallareta frente amarilla y una culebra ratonera completaron el conjunto de seis animales rescatados que, después de las evaluaciones correspondientes, regresaron a sus respectivos ambientes naturales.
El proceso de rescate, atención y rehabilitación
La liberación representa la última instancia de un procedimiento que comienza cuando se detecta un animal herido o expuesto a una situación de riesgo. A partir de ese momento, intervienen los equipos responsables del rescate y el traslado, mientras que los especialistas determinan qué estudios, tratamientos veterinarios y tareas de rehabilitación necesita cada ejemplar.
Durante la recuperación, los profesionales también procuran limitar el contacto innecesario con las personas. Esta medida busca evitar que los animales pierdan comportamientos propios de la vida silvestre, una condición fundamental para que puedan sobrevivir una vez que regresen a su entorno.
Por ese motivo, la decisión de liberar un ejemplar depende de su evolución particular y de la recuperación de las capacidades físicas y conductuales necesarias para vivir sin asistencia humana.
“Cada caso requiere una evaluación particular. La prioridad es recuperar al animal y, siempre que sea posible, devolverlo al ambiente del que forma parte”, sostuvo Gorrindo.
Haudet, por su parte, subrayó la importancia de la coordinación entre los organismos provinciales y la participación de los ciudadanos. El funcionario explicó que, en muchas ocasiones, el procedimiento comienza cuando una persona encuentra un animal herido, evita manipularlo y da aviso a las autoridades.
A partir de esa comunicación, se pone en marcha un trabajo conjunto entre los equipos de rescate, los profesionales encargados de la atención veterinaria y los especialistas que llevan adelante la rehabilitación. El objetivo final consiste en lograr que el ejemplar recupere las condiciones necesarias para regresar a la naturaleza.
Mendoza recordó las prohibiciones y los canales para denunciar
La Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, dependiente del Ministerio de Energía y Ambiente, recordó que la captura, la tenencia y la comercialización ilegal de fauna silvestre están prohibidas.
Ante la aparición de un animal herido o en riesgo, las autoridades recomendaron evitar su manipulación y comunicarse con los organismos competentes para que intervengan los equipos especializados.
La colaboración de la comunidad también resulta importante para detectar posibles situaciones de cautiverio, captura o comercialización ilegal de ejemplares silvestres y facilitar la actuación de las autoridades provinciales.
Para realizar denuncias o informar sobre situaciones relacionadas con la fauna silvestre en Mendoza, se encuentran disponibles los siguientes canales oficiales:
- Teléfono de Fauna: 261 7503417, de lunes a viernes, de 8 a 13.
- Correo electrónico: fauna-drnr@mendoza.gov.ar.
La reinserción de los seis ejemplares reflejó el trabajo que se desarrolla en la provincia para atender y recuperar animales silvestres afectados por lesiones, enfermedades o situaciones de vulnerabilidad. La intervención coordinada de los organismos públicos y la participación ciudadana resultaron fundamentales para que los animales pudieran completar su rehabilitación y regresar a sus ambientes naturales.





