El sistema sanitario de Mendoza avanzó en el fortalecimiento de las redes de atención y acompañamiento destinadas a adolescentes y jóvenes, con el objetivo de garantizar la continuidad de los cuidados durante el paso de la adolescencia a la adultez. A través de diferentes programas provinciales, el Ministerio de Salud y Deportes promovió estrategias de prevención, promoción y atención integral, además de herramientas para facilitar la transición de los pacientes desde los servicios pediátricos hacia los destinados a adultos.
La iniciativa se apoyó en el Programa Provincial de Salud Integral en Adolescencia, las Asesorías de Salud Integral en Escuelas Secundarias (ASIE) y el programa provincial de Atención Integral y Transición de Adolescentes y Jóvenes. Estas líneas de trabajo buscaron acercar los servicios sanitarios a las juventudes, fortalecer su participación en las decisiones sobre su salud y favorecer el desarrollo progresivo de su autonomía.
Desde la cartera sanitaria provincial remarcaron la importancia de sostener un acompañamiento integral durante esta etapa de la vida, en la que los pacientes deben asumir nuevas responsabilidades respecto de su cuidado personal y, en determinados casos, continuar tratamientos médicos de largo plazo.

La transición hacia los servicios de adultos, un desafío para la salud pública
El paso de la atención pediátrica a los servicios de adultos representó uno de los principales desafíos que abordó la estrategia sanitaria. La discontinuidad de los tratamientos y las dificultades administrativas para acceder a nuevas prestaciones constituyeron aspectos que la Provincia buscó prevenir, especialmente en personas con enfermedades crónicas o cuadros de mayor complejidad.
Frente a esta situación, Mendoza impulsó un enfoque interdisciplinario destinado a reducir las barreras burocráticas y garantizar una atención centrada en las necesidades de cada paciente. El objetivo consistió en organizar una transición gradual, con participación de los equipos de salud y respeto por los derechos de los adolescentes y jóvenes.
La propuesta también puso el foco en la autonomía progresiva, un principio que reconoce la capacidad de las personas adolescentes para intervenir cada vez más en las decisiones relacionadas con su salud, de acuerdo con su edad y el marco normativo vigente.

Espacios intermedios y atención diferenciada
Mediante la Resolución 1417/2026, el Ministerio de Salud y Deportes aprobó el programa provincial de Atención Integral y Transición de Adolescentes y Jóvenes. La iniciativa fue diseñada para fortalecer la continuidad asistencial y promover una atención integral, interdisciplinaria y adaptada a las necesidades específicas de esta población.
Su implementación se planteó de manera progresiva, a través de distintas unidades de ejecución, con especial atención a la coordinación entre los servicios pediátricos y los de adultos. De esta manera, el programa buscó establecer mecanismos que permitieran acompañar a los pacientes durante el cambio de modalidad de atención y evitar interrupciones en sus cuidados.
Por otra parte, el Programa Provincial de Salud Integral en Adolescencia incorporó entre sus líneas prioritarias las Asesorías de Salud Integral en Escuelas Secundarias (ASIE). Esta estrategia articuló el trabajo de las áreas de Salud y Educación y permitió acercar los equipos sanitarios a las instituciones educativas.
El programa provincial tuvo a su cargo el impulso, la coordinación y el seguimiento de estas asesorías en los distintos departamentos de Mendoza. El trabajo contempló un abordaje territorial y georreferenciado, además de una mayor vinculación entre las escuelas y los efectores sanitarios de referencia.
A través de estos espacios, los adolescentes pudieron acceder a instancias de escucha, orientación y acompañamiento. Las asesorías buscaron facilitar el acceso a información confiable, promover la participación de los jóvenes y favorecer su vinculación oportuna con los servicios de salud, desde una perspectiva integral y basada en el respeto por sus derechos.

Autonomía progresiva y decisiones sobre la salud
Otra de las líneas de trabajo estuvo relacionada con la capacitación de los equipos sanitarios para aplicar el principio de autonomía progresiva, de acuerdo con las disposiciones legales vigentes.
En este marco, los adolescentes a partir de los 13 años participan activamente en las decisiones vinculadas con sus tratamientos, mientras que desde los 16 años son considerados adultos para las resoluciones relacionadas con el cuidado de su propio cuerpo.
La aplicación de estos criterios busca fortalecer el protagonismo de las juventudes en su atención sanitaria y acompañar el desarrollo de capacidades para tomar decisiones informadas sobre su salud.

Un programa para pacientes de alta complejidad
El nuevo programa provincial de Atención Integral y Transición de Adolescentes y Jóvenes también contempló acciones específicas para pacientes con necesidades asistenciales complejas. Entre ellos se encuentran quienes reciben atención en efectores de referencia, como el Hospital Pediátrico Dr. Humberto Notti.
Para esta población, la propuesta apunta a organizar un traspaso planificado y progresivo desde los servicios pediátricos hacia los de adultos, mediante el trabajo coordinado entre los equipos profesionales y los establecimientos sanitarios involucrados.
La primera etapa del programa priorizó la Unidad de Ejecución Nº 1, destinada a la Atención Integral y Transición en Oncología y Onco-Hematología (AYA). Su sede inicial se estableció en el Hospital Central de Mendoza, con articulación con el Hospital Pediátrico Dr. Humberto Notti.

El esquema también previó ampliar progresivamente las líneas de trabajo hacia pacientes con patologías crónicas e incorporar dispositivos de atención diferenciada en hospitales generales. De esta forma, la Provincia buscó extender el acompañamiento a distintas necesidades sanitarias y facilitar la continuidad de los cuidados a medida que los jóvenes avanzan hacia la adultez.
Con estas medidas, el Ministerio de Salud y Deportes de Mendoza consolidó una estrategia orientada a construir un sistema sanitario más inclusivo, accesible y preventivo. La iniciativa apuntó a fortalecer las redes de atención, reducir las dificultades que pueden surgir durante las transiciones asistenciales y preparar a las nuevas generaciones para ejercer de manera plena y responsable su derecho a la salud durante la vida adulta.





