La imagen de Franco Colapinto recibiendo y mostrando una bandera argentina al finalizar el Gran Premio de España, disputado en Madrid, tuvo como protagonista a un compatriota cuya historia merece ser contada. Se trata de Gabriel Andrijciw, un mendocino de 56 años que se desempeñó como auxiliar de pista y fue quien le acercó la enseña nacional al piloto argentino durante la vuelta de honor.
Detrás de ese instante de emoción hay una historia de esfuerzo, migración y pasión por el automovilismo. Gabriel trabajaba en una embotelladora en Mendoza cuando decidió emprender un nuevo camino y viajar a España en el año 2000.
En aquel momento, su vida en Argentina estaba marcada por múltiples responsabilidades. Tenía tres trabajos, estudiaba y estaba casado, además de ser padre de dos hijas. A pesar de todo, tomó la decisión de partir junto con toda su familia para instalarse en España, donde con el paso de los años terminó radicándose en Guadalajara, en las afueras de Madrid.
De trabajar en Mendoza a convertirse en auxiliar de pista
Una vez instalado en España, Gabriel continuó con su vida laboral. Mientras se desempeñaba como jefe de turno en una empresa de logística, mantuvo viva una de sus grandes pasiones: el automovilismo.
Ese interés lo llevó a inscribirse en el programa de voluntariado del circuito de Jarama, el autódromo ubicado en las cercanías de Madrid. Se trata de un escenario histórico del deporte motor, que décadas atrás recibió competencias de Fórmula 1.
A través de ese voluntariado, el mendocino comenzó a capacitarse y entrenarse para desempeñarse como comisario de pista. Así, una afición que lo acompañaba desde hacía años comenzó a transformarse en una experiencia concreta dentro del mundo de las carreras.
La bandera que había llevado su esposa desde Argentina
Varias semanas antes de la competencia, Gabriel ya había recibido la confirmación de que participaría como voluntario durante la jornada del Gran Premio. Con la expectativa de vivir la carrera desde un lugar privilegiado, decidió preparar un detalle especial.
Para la ocasión, eligió llevar una bandera argentina que su esposa había trasladado a España en 2011. Aquella enseña, que llevaba años en el país europeo, terminaría siendo el elemento central de uno de los momentos más emotivos de la jornada.
Gabriel tenía asignada una ubicación en un sector de la pista situado después de la curva Monumental. Desde allí debía cumplir con sus tareas como auxiliar, pero también tenía en mente aprovechar la oportunidad de acercarse a Colapinto al finalizar la competencia.
Por eso, esperó hasta la vuelta de honor. Cuando la carrera terminó, decidió aproximarse al borde de la pista para intentar saludar al piloto argentino.
El encuentro con Franco Colapinto
Mientras el auto de Franco Colapinto avanzaba por el circuito, Gabriel comenzó a ondear la bandera argentina. El mendocino buscaba llamar la atención del corredor, que se encontraba recorriendo la pista tras completar la competencia.
El gesto tuvo su recompensa: Franco alcanzó a verlo. El piloto argentino se acercó, tomó la bandera que le ofrecía Gabriel y la mostró ante el público que había asistido al Gran Premio en Madrid.
La escena generó una enorme emoción entre los argentinos presentes y entre quienes siguieron el momento a través de las imágenes de la carrera. Un compatriota radicado en España había conseguido entregarle la bandera nacional a uno de los pilotos argentinos más queridos del automovilismo actual.
La historia de Gabriel Andrijciw demuestra cómo la pasión por los motores puede conectar a personas de distintos lugares y dar lugar a momentos únicos. Aquel mendocino que dejó su provincia en el año 2000, que construyó su vida en España y que encontró en el circuito de Jarama una manera de acercarse al deporte que ama, terminó siendo parte de una postal inolvidable junto a Colapinto.

Y el motivo de tanta emoción puede resumirse en una frase que acompañó este momento: Argentina es local en todos lados.






