Maximiliano Salas comenzó una nueva etapa en su carrera. Luego de despedirse de River Plate, donde se entrenaba de manera diferenciada junto a otros futbolistas que no eran tenidos en cuenta, el delantero arribó este martes a Mendoza para convertirse en refuerzo de Independiente Rivadavia, equipo dirigido por Alfredo Berti.
El atacante de 28 años viajó a la provincia cuyana para incorporarse al plantel leproso, que buscó reforzar su frente de ataque tras la salida de Sebastián Villa a Boca Juniors. River acordó cederlo a préstamo por una temporada, sin cargo y con una opción de compra cercana a los cuatro millones de dólares.
En un principio, la dirigencia del Millonario pretendía transferir al futbolista de manera definitiva, ya que había invertido ocho millones de euros para ejecutar su cláusula de rescisión cuando jugaba en Racing, en julio de 2025. Sin embargo, al no recibir ofertas concretas, finalmente optó por enviarlo a préstamo.
Apenas bajó del avión en Mendoza, Salas dejó en claro su entusiasmo por el nuevo desafío. “Nunca dudé en venir a Independiente Rivadavia”, afirmó ante los medios presentes en el aeropuerto.
El delantero también explicó que llega en buenas condiciones físicas pese a no haber tenido competencia oficial durante las últimas semanas. “Con muchas ganas de jugar, estuve entrenando bien, nunca paramos. Si el técnico dice que estoy para jugar, juego. Cuando él diga”, expresó.
Consultado sobre si considera este cambio de club una oportunidad para recuperar protagonismo luego de las críticas recibidas en River, respondió sin rodeos: “¿Y a vos qué te parece? Siempre hay revancha en el fútbol”.
Un refuerzo para reemplazar a Sebastián Villa
La incorporación de Salas fue un pedido del entrenador Alfredo Berti, quien buscaba un futbolista de jerarquía para cubrir el espacio que dejó Sebastián Villa tras su partida.
Si bien el atacante correntino no posee las mismas características que el colombiano, en Independiente Rivadavia consideran que puede convertirse en una pieza importante para potenciar el ataque y relanzar una carrera que había perdido continuidad en River.
El nacido en Curuzú Cuatiá no juega un partido oficial desde el 27 de mayo, cuando marcó el gol de la victoria por 1-0 frente a Sporting Cristal por la Copa Sudamericana. Desde entonces integró el grupo de futbolistas marginados del plantel profesional, conocido popularmente como la “banda del container”, aunque continuó entrenándose de manera permanente.
Con la camiseta de River disputó 37 encuentros, convirtió siete goles y aportó dos asistencias. Sin embargo, nunca logró cumplir con las expectativas generadas tras su llegada y el elevado monto que el club desembolsó para incorporarlo terminó condicionando su ciclo.
Las críticas de Salas a River
Ya instalado en Mendoza, Salas también habló en una entrevista radial sobre su salida del conjunto de Núñez y no ocultó su malestar por la forma en que se manejó la situación.
“En los últimos meses no me sentí jugador. Se tomó la decisión de apartar a algunos futbolistas y no la comparto, porque más allá de ser jugadores somos personas”, manifestó.
Además, reconoció que todavía siente enojo por el trato recibido. “Estoy enojado con River porque se nos trató muy mal y no nos merecíamos terminar así”, sostuvo.
El delantero explicó que la decisión de apartarlo del plantel le fue comunicada telefónicamente. “Longoria nos llamó y nos dijo que no teníamos que presentarnos. Me hubiera encantado que Coudet me lo dijera personalmente, pero había que acatar las órdenes de los dirigentes”, relató.
También recordó las condiciones en las que debieron entrenarse los jugadores marginados. “No está bueno estar encerrado en el container. Había que ponerle la mejor cara y levantar a los compañeros porque, antes que futbolistas, somos personas. El único que fue a acompañarnos fue Leo Ponzio”, concluyó.
Con este nuevo desafío en Independiente Rivadavia, Salas buscará recuperar continuidad, volver a mostrar su mejor nivel y convertirse en una de las piezas importantes del equipo mendocino durante la temporada.





