La Dirección General de Escuelas lanzó el dispositivo UPD 360: antes, durante y después, una propuesta integral destinada a todas las escuelas secundarias de gestión estatal y privada de la provincia. El objetivo es ordenar, prevenir y acompañar el ingreso escolar en el marco del Último Primer Día (UPD), una celebración que se realiza fuera del ámbito institucional, pero que impacta directamente en la comunidad educativa.
La iniciativa, impulsada desde la Dirección de Acompañamiento Escolar (DAE), pone el foco en el cuidado integral de los estudiantes, el resguardo de sus derechos a la educación, la salud y el bienestar, y la construcción de acuerdos claros entre la familia y la escuela. El enfoque 360° reconoce que el cuidado no es un hecho aislado, sino un proceso que comienza antes del festejo, se sostiene durante la jornada y se resignifica después desde una mirada pedagógica.
Corresponsabilidad familiar y acuerdos previos
Uno de los ejes centrales del dispositivo es la actualización del protocolo de actuación institucional, que establece la obligatoriedad de firmar un acta de corresponsabilidad familiar. Mediante este documento, los adultos responsables asumen compromisos preventivos vinculados al cuidado durante la noche previa y al ingreso del estudiante a la institución.
La titular de la DAE, Carina Gannam, remarcó que el acta “confirma los acuerdos construidos entre familia y escuela respecto del cuidado durante la noche y del ingreso a la institución”, fortaleciendo una mirada compartida y preventiva.
Las tres etapas del UPD 360
El dispositivo se estructura en tres momentos claramente definidos:
Antes:
En los días previos al UPD, se promueven instancias de reflexión y diálogo en el ámbito familiar. Las escuelas enviarán comunicados con una guía orientadora de preguntas para identificar temores y factores de riesgo. Luego, ese trabajo será compartido en reuniones institucionales para acordar criterios comunes entre las familias.
Durante:
El día del festejo se aplica un protocolo específico de actuación. Si un estudiante ingresa con signos evidentes de intoxicación o consumo de sustancias, será asistido por la institución para resguardar su salud. No ingresará al aula y los adultos responsables deberán concurrir a retirarlo. En caso de no presentarse, se activarán las medidas previstas en el Código Contravencional.
Después:
La propuesta incluye una resignificación pedagógica de la experiencia. A través de guías destinadas al Servicio de Orientación, se trabajará con los estudiantes lo vivido, con el objetivo de transformar la experiencia en aprendizaje institucional y fortalecer la prevención para los próximos años.


Un protocolo claro para cuidar derechos
El nuevo protocolo provincial aclara que el UPD no es una actividad escolar ni obligatoria ni organizada por las instituciones educativas. Sin embargo, la escuela intervendrá ante cualquier situación que afecte el bienestar de los estudiantes, en el marco de su función pedagógica y de protección de derechos.
Entre los puntos destacados se incluyen acciones preventivas obligatorias, comunicación institucional, dispositivos de intervención y acompañamiento, y articulación interinstitucional para evitar prácticas de criminalización y fortalecer el cuidado integral. También se detallan los procedimientos de ingreso institucional y las actuaciones previstas para proteger tanto a los estudiantes como al personal docente y directivo.
Con UPD 360, el Gobierno escolar propone un cambio de mirada: anticiparse, acompañar y aprender de la experiencia. “El cuidado no comienza cuando aparece el problema ni termina cuando el festejo finaliza: se construye anticipadamente, se sostiene institucionalmente y se transforma en aprendizaje”, sintetizó Gannam.




