En una jornada que quedará en la memoria del fútbol mendocino, Independiente Rivadavia superó con claridad a Gimnasia y Esgrima de Mendoza por 5-1 en el estadio Bautista Gargantini, en el marco de la fecha 16 del Torneo Apertura 2026.
El clásico, que volvió a disputarse en Primera División luego de cuatro décadas, comenzó de manera sorpresiva. Apenas a los 33 segundos, el Lobo se puso en ventaja con un cabezazo de Blas Armoa, en una acción que fue revisada por el VAR y posteriormente convalidada por el árbitro Yael Falcón Pérez.
Lejos de sentir el impacto, el conjunto dirigido por la Lepra tomó el control del juego y empezó a inclinar la cancha. A los 17 minutos del primer tiempo, Sheyko Studer apareció por arriba para marcar el empate y encaminar la remontada.
Durante el resto de la primera mitad, Independiente Rivadavia sostuvo la iniciativa, generó varias situaciones claras y mantuvo a Gimnasia replegado, aunque sin poder romper nuevamente la igualdad antes del descanso.
En el complemento llegó la diferencia definitiva. A los 4 minutos, Fabrizio Sartori capitalizó una asistencia de Sebastián Villa y puso el 2-1. Poco después, a los 15, el partido tuvo un punto de quiebre con la expulsión de Franco Saavedra, que dejó al visitante con diez jugadores.
Con un hombre de más y dominando las acciones, la Lepra no aflojó. Alex Arce amplió la ventaja a los 24 minutos, Leonard Costa convirtió el cuarto de cabeza a los 34 tras un córner, y Leonel Bucca selló la goleada a los 38 con una definición de taco que desató la ovación en el Gargantini.
En el tramo final, el encuentro se tornó más friccionado, con varias infracciones y amonestaciones en el equipo visitante, pero sin modificar el desarrollo de un partido que ya estaba resuelto.
El pitazo final de Yael Falcón Pérez confirmó una victoria contundente para Independiente Rivadavia, que celebró a lo grande ante su gente y reafirmó su gran presente en el torneo, quedándose con un clásico muy esperado por todo Mendoza.



