Con más de dos décadas y media de trabajo ininterrumpido en la Fiesta Nacional de la Vendimia, Gabriel Rivero es una figura que conoce la celebración desde adentro, desde el esfuerzo silencioso y el compromiso genuino. Estilista histórico de reinas, coordinador, diseñador, creador de coronas y atributos vendimiales, y hoy Embajador de la Vendimia, su nombre está ligado a la estética, el ceremonial y la identidad cultural de Mendoza. En una charla íntima, Rivero reflexiona sobre el significado profundo de la Vendimia, su historia personal marcada por el trabajo de la tierra, los valores que representa cada vez que lleva la fiesta al mundo y el futuro de nuestra celebración más emblemática.
¿Qué significa para vos ser Embajador de la Vendimia?
Para mí, ser embajador de Vendimia es una gran responsabilidad, ya que llevo 25 años peinando reinas de la Vendimia, ayudándolas, acompañándolas, siendo coordinador de muchas reinas y ahora, por intermedio de este medio, mostrar a Mendoza y a distintas partes del mundo lo que son nuestras costumbres, nuestras raíces, la belleza de nuestras mujeres y, sobre todo, hacerlo con mucho respeto y amor.
Ya que en eso se basa ser Embajador de Vendimia, y con ese respeto a la institución y a la autonomía de cada departamento de Mendoza que con tanto esfuerzo hacen sus fiestas.

¿Qué representa esta fiesta en tu historia personal?
Representa el amor por nuestra tierra, el amor por nuestras mujeres, que con tanto cariño y esfuerzo llegan con su mensaje a todas partes del mundo. Algo que cala muy hondo en mí, ya que fui nieto de alguien que nos enseñó el trabajo de la tierra, en una gran finca que tenía en el departamento de Lavalle, en la zona de Alto del Olvido, hectárea tras hectárea impresionantemente grande, donde no se podía distinguir con claridad la cantidad de viñedos, mucho menos a la hora del atardecer.
Era festejar el fin de la cosecha al lado de todos los cosechadores, era preocuparse cuando no había dinero para pagarles y hablaba mi nono con los negocios aledaños para que recibieran como pago las fichas y después ir a recaudar.
¿Cuál es el principal mensaje que buscás transmitir desde tu rol?
En realidad, los mensajes pueden ser muchos, algunos como peinador, como coordinador, como trabajador incansable de Vendimia y también como embajador. En realidad serían muchos los mensajes, pero para sintetizar, el mensaje más grande es para todas las mujeres que se presentan como reinas de cada departamento: que se sientan orgullosas de llevar esa corona, esa banda que las identifica como representantes y reinas de cada departamento, y que luchen por la gente que trabaja la tierra, por los viñateros, por los bodegueros, por las personas que defienden la figura de la reina y su rol.
Que sean verdaderas artífices y que se sientan orgullosas de festejar estos 90 años de una fiesta que hago votos para que siga creciendo.
¿Hay algún momento vivido como embajador que te haya marcado especialmente?
En realidad, son muchos los momentos maravillosos que he vivido como embajador de Vendimia, momentos imborrables que voy a llevar siempre en mi corazón, como el amor de nuestras reinas, el cariño, el agradecimiento y también sentir que tengo una familia en cada departamento agradecida por mi trabajo.
También me ha marcado saber y entender que no todos somos embajadores reales de la Vendimia, algunos solo buscan protagonismo y eso hace que se ensucie nuestra Vendimia y nuestra fiesta, y los que trabajamos seriamente muchas veces no tenemos un lugar. Pero lo mejor de todo es que el lugar verdadero lo da la reina y su familia, y en ese sentido me siento satisfecho y lleno de amor y agradecimiento.
En ese sentido, Rivero remarcó que la Vendimia es una fiesta que debe pensarse desde una mirada abierta y federal, donde la corona sea un símbolo colectivo y no tenga dueño. Señaló que muchas veces las reinas desean peinarse con familiares o con peluqueros de su confianza y no siempre pueden hacerlo, cuando en Mendoza hay grandes estilistas con talento y trayectoria que sueñan con tener la oportunidad de peinar a una reina.
“La corona representa a todo un pueblo y a una provincia entera. Por eso, la Vendimia debería permitir que el trabajo artístico, como la peluquería, sea más federal, inclusivo y respetuoso de las decisiones de cada reina”, expresó.
¿Qué valores de Mendoza y su gente sentís que llevás cada vez que representás a la Vendimia?
Una responsabilidad muy grande, ya que por el hecho de ser mendocino y tener conocimientos de lo que significa nuestra fiesta madre, son muchos los valores que llevo. Como dije antes, el respeto hacia las instituciones, hacia nuestras mujeres, hacia los trabajadores, hacia los artistas, escritores, bailarines, a las personas que, como yo, realizamos atributos para mostrar en una corona, en un cetro, en una capa la identidad de cada pueblo, de cada lugar, y sentir permanentemente la alegría y la obligación de poder, durante todo el año, atender a turistas en distintas áreas donde a uno le toca estar y poder vender Mendoza y pedir que visiten Mendoza, nuestros departamentos, nuestra belleza cultural, natural y humana.
¿Cómo imaginás el futuro de nuestra fiesta?
Lo imagino, a pesar de muchas cosas que a veces lo impiden, de la mejor manera: poder disfrutar de nuestras raíces y que jamás, por más que pasen los años, los mendocinos se olviden de dónde venimos para poder saber hacia dónde vamos.
También, como dije antes, a pesar de la tecnología y los avances, poder seguir con nuestra tradición, nuestros gustos y el amor por nuestra Vendimia.
Que dejen de existir, con todo el respeto lo digo, los fanáticos de Vendimia y se multipliquen los trabajadores de Vendimia y los que realmente amamos y damos todo por nuestra fiesta, que eso nunca se termine.
Un pequeño recorrido por la galería fotográfica de Gabriel:














¿Qué le dirías a quienes siguen la Vendimia con pasión año tras año?
Les digo que sigan amando nuestra fiesta y que sigan adelante con los proyectos personales que tenga cada uno, en cuanto sea para engrandecer a nuestra fiesta.
Que sepan que hay un gobierno, que hay un Ministerio de Cultura, donde se pueden acercar y llevar proyectos, mejoras, ideas y también, por qué no, llevar el talento de cada uno para que nuestra fiesta madre siga siendo una de las cinco mejores fiestas del mundo.
¿Te gustaría agregar algo más?
Uno de mis grandes deseos, y también uno de mis pedidos, es que el día de la Virgen de la Carrodilla, en febrero, figure oficialmente en la agenda de la Reina Nacional de la Vendimia, para que la Reina y la Virreina Nacional de la Vendimia acompañen a la Patrona de los Viñedos en su día.
Es un anhelo muy importante para mí, porque durante muchos años fui yo quien llevó a las reinas a la fiesta de la Virgen, y cuando no pude hacerlo, nadie las acompañó. Creo que ese gesto es fundamental para honrar nuestras raíces y el espíritu profundo de la Vendimia.




