El programa integral de control de Lobesia botrana cerró su última etapa con resultados altamente positivos para la producción vitivinícola de Mendoza. Luego de completar las acciones previstas, los registros oficiales confirmaron una reducción cercana al 70% en las detecciones del insecto respecto de la campaña anterior, consolidando un escenario sanitario favorable en los viñedos de la provincia.
El operativo se desplegó sobre unas 130.000 hectáreas de vid distribuidas en los cuatro oasis productivos y alcanzó a más de 9.000 productores. La inversión total superó los 10 millones de dólares y permitió evitar daños directos en la uva, además de sentar bases sólidas para afrontar el próximo ciclo productivo con mejores condiciones fitosanitarias.
La estrategia aplicada, reconocida como una de las más extensas a nivel internacional por su escala territorial y cantidad de actores involucrados, se apoyó en el Manejo Integrado de Plagas (MIP). Este enfoque combinó conocimiento técnico, seguimiento permanente y herramientas específicas adaptadas a la biología del insecto, al desarrollo del cultivo y a las particularidades de cada zona productiva.
Los resultados se validaron a partir de una red de monitoreo compuesta por más de 4.000 trampas instaladas en toda la provincia, complementada con evaluaciones de daño en campo. La información recolectada permitió confirmar que la plaga se mantiene por debajo del umbral de daño económico, con impacto directo en la calidad de la uva y en la sustentabilidad del sistema productivo.

Durante la campaña 2025/2026, el plan sanitario combinó distintas tecnologías de control. Entre ellas se destacó la Técnica de Confusión Sexual, aplicada mediante difusores y feromonas asperjables, junto con insecticidas selectivos de bajo impacto ambiental y pulverizaciones aéreas y terrestres definidas según el nivel de riesgo de cada región.
En una primera fase, se distribuyeron difusores de feromonas para cubrir unas 50.000 hectáreas, beneficiando a más de 4.000 productores. Posteriormente, se entregaron insumos fitosanitarios de categoría banda verde a más de 1.300 viñateros del Este mendocino, asegurando aplicaciones precisas durante el primer vuelo del insecto. Para los viñedos orgánicos, se proveyeron productos compatibles en una superficie aproximada de 7.500 hectáreas.
De manera complementaria, el Servicio de Pulverizaciones Aéreas permitió intervenir en grandes extensiones, con tratamientos sobre 90.000 hectáreas en departamentos clave como Luján, Maipú, Junín, Rivadavia, San Martín y Lavalle. Estas acciones incluyeron dos aplicaciones generales, totalizando 180.000 hectáreas tratadas.


La etapa final se enfocó en el control del segundo vuelo de la plaga, mediante la aplicación aérea de feromonas pulverizables en cerca de 70.000 hectáreas del Norte y Este provincial. Esta técnica interrumpió el ciclo reproductivo del insecto y contribuyó de manera decisiva a la baja poblacional registrada al cierre del operativo.
Con estos resultados, Mendoza refuerza su política de sanidad vegetal, protege la producción vitivinícola y consolida un modelo de intervención sostenido, eficiente y ambientalmente responsable.




