Tres personas privadas de libertad finalizaron sus estudios universitarios y obtuvieron el título de técnicos universitarios en Educación Social, en el marco de las políticas de educación y formación que se implementan en contextos de encierro.



Se trata de Víctor Vargas, Roxana Guidolin y Nelson González Cerda, quienes completaron la carrera Tecnicatura Universitaria en Educación Social, perteneciente a la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). La propuesta académica se desarrolla a través del programa Educación Universitaria en Contexto de Encierro (EUCE).



Los nuevos profesionales participaron del acto de jura y recibieron sus respectivos títulos universitarios. La ceremonia contó con el acompañamiento de autoridades del Servicio Penitenciario de Mendoza, representantes de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Facultad de Educación, además de familiares de los egresados.



Entre las autoridades presentes estuvieron el director principal de Asistencia y Tratamiento, prefecto Juan Pablo Rodríguez; el subdirector del Complejo Penitenciario de Alojamiento Permanente, oficial alcaide Javier Vié; la vicerrectora de la UNCuyo, Ana Sisti; la decana de la Facultad de Educación, Gabriela Griffouliere; y el vicedecano, Aldo Altamirano, junto con otras autoridades universitarias.
Una carrera orientada a la intervención social
La Tecnicatura Universitaria en Educación Social prepara profesionales para intervenir en instituciones, comunidades y poblaciones que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Durante la formación, los estudiantes incorporan herramientas destinadas a comprender las dinámicas sociales y favorecer el acceso a la cultura, la educación y los derechos.
En este contexto, la posibilidad de realizar la carrera mientras se cumple una privación de libertad representa una herramienta concreta para ampliar el acceso a la educación universitaria. A su vez, la formación profesional busca contribuir a la construcción de proyectos de vida y a los procesos de reinserción social.
Actualmente, el programa registra cuatro personas egresadas en contexto de encierro. Otras tres se encuentran transitando la etapa final de sus estudios, mientras que una persona cursa la carrera bajo el régimen de salidas transitorias. Además, otras dos personas privadas de libertad se encuentran actualmente cursando la Tecnicatura Universitaria en Educación Social.
“La educación nos permite construir un camino diferente”
Durante el acto de graduación, Roxana Guidolin habló en representación de los nuevos egresados y se refirió al recorrido realizado para completar una carrera universitaria en contexto de encierro.
En su intervención, destacó el esfuerzo requerido durante el proceso de formación y agradeció especialmente el acompañamiento brindado por la comunidad de la Facultad de Educación.
“La posibilidad de estudiar representa una oportunidad para crecer, aprender y construir un proyecto de vida diferente”, expresó Guidolin.
La egresada también puso en valor el acompañamiento institucional como un factor importante para sostener las trayectorias educativas. En particular, señaló la relevancia de ese respaldo para los estudiantes que deben trasladarse y participar de actividades académicas en diferentes sedes universitarias.
Al referirse al significado de haber obtenido el título, Guidolin lo presentó no solo como una conquista individual, sino también como una expresión del valor que pueden tener las oportunidades educativas.
“La educación no solamente nos prepara para una profesión. Nos da herramientas para recuperar la esperanza, construir un proyecto de vida y volver a ocupar un lugar diferente en la sociedad”, afirmó.
Desde el Servicio Penitenciario de Mendoza se mantiene el acompañamiento y la promoción del acceso a propuestas educativas en todos los niveles. La formación es considerada un componente central de los procesos orientados a la transformación personal, la incorporación de nuevas herramientas y la preparación para la vida en comunidad.





