Mendoza volvió a poner en agenda el valor de sus montañas en una jornada que invita a reflexionar sobre la protección y el aprovechamiento responsable de estos ecosistemas únicos. El Día Internacional de la Montaña, instituido por la ONU, destaca la importancia de promover políticas que aseguren el desarrollo sostenible en territorios de altura y en las comunidades que conviven con ellos.
En la provincia, la Cordillera de los Andes define el clima, el acceso al agua, la actividad agrícola y el perfil productivo. También convierte a Mendoza en uno de los destinos más importantes del turismo aventura y de naturaleza en Argentina, con hitos como el Parque Provincial Aconcagua, los valles cordilleranos, los pasos internacionales y las rutas escénicas que conectan historia, cultura y energía paisajística.
Este año, el Gobierno provincial ratificó su compromiso con la conservación y el desarrollo equilibrado de sus áreas de montaña, impulsando iniciativas orientadas a fortalecer la infraestructura, diversificar la oferta turística y promover inversiones que respeten el entorno natural. La puesta en valor de senderos, refugios, áreas naturales protegidas y zonas de uso controlado se convierte en un eje estratégico para consolidar un crecimiento sostenible.
Expertos ambientales remarcan que las montañas funcionan como “fábricas de agua”, esenciales para la supervivencia en regiones áridas. Por eso, el desafío es conjugar protección, educación ambiental y desarrollo económico sin perder de vista la fragilidad del ecosistema.
En paralelo, las comunidades rurales y de montaña —baqueanos, arrieros, guías, productores y emprendedores turísticos— siguen siendo actores centrales del entramado social que mantiene viva la cultura andina. Sus saberes ancestrales, su vínculo histórico con la tierra y su rol en la preservación de caminos y tradiciones aportan identidad y cohesión territorial.
El Día Internacional de la Montaña recuerda que estos territorios no sólo son postales icónicas: son espacios dinámicos, estratégicos y profundamente vinculados al futuro ambiental y productivo. En Mendoza, la cordillera es una herencia y una responsabilidad compartida.







