El territorio mendocino sumó un nuevo hito con la visita de trabajo que encabezó el gobernador Alfredo Cornejo al área Cañadón Amarillo, ubicada en el departamento de Malargüe, en el límite con la provincia de Neuquén. Allí, la UTE conformada por Quintana Energy y TSB avanza con tareas de exploración no convencional, centradas en la adquisición de sísmica 3D para conocer con mayor precisión el potencial del subsuelo.
Durante el recorrido, el mandatario provincial supervisó frentes operativos vinculados a los estudios sísmicos y a la infraestructura de superficie, incluyendo la Planta de Tratamiento de Crudo, plantas compresoras y un pozo asociado a un proyecto de inyección de gas. Según destacó Cornejo, la información que se obtiene mediante esta tecnología es clave para definir futuras inversiones en gas y petróleo, con estándares ambientales acordes a las exigencias internacionales.
“Estamos en una zona estratégica para reimpulsar el petróleo mendocino. Estos estudios nos permiten reducir incertidumbres y tomar decisiones basadas en datos técnicos confiables”, señaló el Gobernador, al tiempo que remarcó que la maquinaria utilizada minimiza el impacto ambiental y cumple con normativas internacionales.
La relevancia de Cañadón Amarillo también está dada por su historia reciente: el bloque estuvo durante años bajo la órbita de YPF, aunque sin ocupar un lugar prioritario dentro de su esquema de inversiones. En el proceso de reorganización de activos, la Provincia autorizó la cesión de un clúster de áreas del sur mendocino a nuevos operadores, con el objetivo de transformar el potencial geológico en actividad concreta.
En ese marco, Mendoza otorgó una prórroga de 10 años para las áreas Altiplanicie del Payún, Cañadón Amarillo y El Portón, estableciendo compromisos claros de inversión y desarrollo. En el caso específico de Cañadón Amarillo, la concesión se extiende hasta enero de 2036, con un plan piloto orientado a la exploración no convencional.




Desde el Ministerio de Energía y Ambiente, destacaron que la adquisición de sísmica tridimensional es una etapa inicial indispensable antes de avanzar con perforaciones exploratorias. Actualmente, diez equipos trabajan sobre una superficie de más de 200 km², recolectando información que luego será procesada para definir las locaciones de los futuros pozos.
El plan de inversiones comprometido para el área alcanza los 44 millones de dólares en los primeros tres años de contrato. Una vez finalizado el análisis e interpretación de los datos sísmicos, la UTE prevé perforar dos pozos piloto durante el segundo semestre de 2026, adelantando así el cronograma original que proyectaba iniciar esas tareas en 2027.
En paralelo al desarrollo no convencional, el operador mantiene activa la producción convencional y ejecuta mejoras operativas. Entre ellas, se destaca un proyecto de inyección de gas iniciado en octubre de 2025 en el área Chihuido de la Salina Sur, orientado a optimizar el rendimiento de yacimientos maduros.
El caso de Cañadón Amarillo refleja el rumbo de la política hidrocarburífera mendocina: atraer nuevos actores, garantizar reglas claras y promover inversiones que se traduzcan en empleo, producción y desarrollo energético. Con estos avances, Mendoza busca consolidar su lugar dentro del mapa de Vaca Muerta y potenciar un sector clave para el crecimiento de la provincia.




