Las obras de defensa aluvional en la cuenca 301, ubicada entre las cuencas Frías y Maure, en el departamento de Godoy Cruz, quedaron oficialmente concluidas y representan un avance significativo en el sistema de prevención de riesgos hídricos del Gran Mendoza. Se trata de una intervención estratégica en una zona clave del piedemonte, históricamente expuesta a escurrimientos intensos durante las tormentas estivales.
Los trabajos fueron ejecutados por la empresa Hormimac SA y planificados y supervisados por la Dirección de Hidráulica del Ministerio de Energía y Ambiente, en articulación con la Subsecretaría de Infraestructura y Desarrollo Territorial del Ministerio de Gobierno. La finalización de esta obra se suma a más de 50 intervenciones similares realizadas en el sector de los cerrillos de los Mogotes, consolidando una red integral de control aluvional en la provincia.
Durante la recorrida por el lugar, la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, destacó la importancia de la obra para la protección de la población y la infraestructura urbana. “Esta intervención permite frenar y disminuir la velocidad y el volumen del agua que puede escurrir por estas cuencas en episodios de lluvias intensas, características del clima mendocino. El objetivo central es cuidar a las personas y a los bienes ubicados aguas abajo”, señaló.
La funcionaria remarcó además que estas obras deben ir acompañadas por una planificación territorial responsable. En ese sentido, subrayó la necesidad de que tanto los desarrollos públicos como privados en el piedemonte se ajusten a los planes de ordenamiento territorial vigentes, con las habilitaciones y evaluaciones ambientales correspondientes. “Las declaraciones de impacto ambiental permiten anticipar riesgos y garantizar un crecimiento urbano seguro y ordenado”, explicó.
La inversión provincial destinada a esta obra superó los $500 millones y se basó en estudios técnicos que analizaron las escorrentías registradas durante los últimos 100 años. A partir de esos datos, se diseñaron estructuras capaces de contener caudales máximos y reducir significativamente el impacto de eventuales crecientes aluvionales.
Desde el punto de vista técnico, la intervención consistió en la construcción de terraplenes de retención y control dispuestos de manera transversal a los cauces naturales. Estas estructuras permiten retener, desacelerar y regular los escurrimientos superficiales, disminuyendo el poder erosivo del agua y favoreciendo la infiltración en el suelo. Como complemento, se incorporó un vertedero de hormigón armado para evacuar excedentes hídricos sin comprometer la estabilidad del sistema.
La subsecretaria de Infraestructura y Desarrollo Territorial, Marité Badui, explicó que la obra se enfocó en soluciones de ingeniería orientadas tanto a la seguridad aluvional como al ordenamiento territorial, minimizando el impacto ambiental. Durante la ejecución, se intervinieron únicamente las áreas estrictamente necesarias y se retiraron residuos, escombros y elementos contaminantes presentes en la cuenca.



Por su parte, el intendente de Godoy Cruz, Diego Costarelli, resaltó el impacto preventivo de la obra para el departamento. “Esta intervención mejora de manera directa la seguridad aluvional de nuestros vecinos y fortalece el desarrollo urbano con criterios de previsibilidad y cuidado del ambiente”, afirmó.
La finalización de las obras en la cuenca 301 consolida mejores condiciones de seguridad para los nuevos desarrollos habitacionales del sector. En ese marco, recientemente se concretó la entrega de viviendas y la inauguración de un nuevo barrio en la zona, que ahora cuenta con mayores garantías frente a las lluvias intensas propias del verano mendocino.
Con estas acciones, la Provincia avanza en una política sostenida de prevención del riesgo hídrico, apuntando a proteger a las familias del Gran Mendoza y a promover un crecimiento urbano planificado y seguro en el piedemonte.




