El Servicio Penitenciario Provincial dispuso una serie de cambios preventivos en el Complejo de Alojamiento Permanente Almafuerte I luego de un intento de fuga que fue frustrado. La medida, formalizada en las últimas horas, alcanza a las jefaturas de los módulos 1, 2 y 4, y se enmarca en una investigación interna que continúa bajo estricta confidencialidad.
Las modificaciones fueron adoptadas como parte de un criterio preventivo mientras se desarrollan las actuaciones administrativas. Según informaron fuentes oficiales, hasta el momento no existen hipótesis confirmadas ni descartadas en torno a lo sucedido, y todo el proceso se lleva adelante con reserva.
Desde el organismo aclararon que estos cambios no implican conclusiones anticipadas, sino que forman parte de una estrategia institucional orientada a garantizar la seguridad interna del establecimiento, preservar posibles pruebas y asegurar la transparencia de la investigación en curso.

En paralelo, se avanza con pruebas técnicas para la activación inmediata de las cámaras de videovigilancia en el módulo 4. La puesta en funcionamiento total del sistema permitirá reforzar el monitoreo en uno de los sectores considerados de mayor sensibilidad dentro del complejo.
La investigación no solo abarca a los internos involucrados en la maniobra frustrada, sino también a aspectos internos del propio Servicio Penitenciario. Mientras no haya definiciones concluyentes, las autoridades sostienen que las decisiones adoptadas buscan fortalecer los controles y proteger el normal funcionamiento institucional.
Los siete internos involucrados continúan en el sector MAP con encierro estricto
Los siete internos vinculados al intento de fuga permanecen alojados bajo el régimen de Muy Alto Perfil (MAP), el nivel más severo dentro del sistema penitenciario provincial. Este esquema establece un encierro estricto de 24 horas en celdas individuales, sin contacto con el resto de la población penal.
El régimen contempla aislamiento permanente, monitoreo continuo y controles reforzados, sin posibilidad de interacción con otros detenidos y con seguimiento constante por parte de las autoridades.
El MAP funciona en el Complejo de Alojamiento Permanente Almafuerte II, ubicado en Cacheuta, y constituye un dispositivo excepcional destinado a personas privadas de libertad consideradas de riesgo extremo. Esto incluye casos con alta capacidad de fuga, influencia sobre otros internos o potencial para organizar actividades delictivas desde el encierro.
Este régimen fue incorporado tras la reforma de la Ley del Servicio Penitenciario impulsada en 2024, que introdujo una nueva clasificación de internos según niveles de riesgo. Dentro de ese esquema, el perfil “muy alto” representa la categoría más estricta, con condiciones de alojamiento diferenciadas y el máximo nivel de control intramuros.




