Axel se presentó anoche en el Arena Maipú Stadium y nos regaló un recital que combinó, en partes iguales nostalgia, emoción y sorpresas. El cantante repasó 23 canciones de su repertorio —desde “Somos uno” hasta “Celebra la vida”— y cerró la velada con un bis que incluyó temas de su disco nuevo y, uno que no podía falta, “Tu amor por siempre”, el tema que terminó siendo la banda de sonido de la noche..
Pero esta presentación fue mucho más que una sucesión de canciones. Entre tema y tema, Axel fue tejiendo una serie de confesiones y reflexiones que le dieron un tono casi de conversación íntima al encuentro, como si en lugar de miles de personas tuviera enfrente a un puñado de amigos. Él siempre cuenta a quién le dedica sus canciones, y anoche no fue la excepción: cada pausa, cada silencio antes de arrancar un tema, se sintió como una carta abierta al público.



Antes de “Abismo” nos habló de animarse a saltar al vacío por lo desconocido, de confiar en la intuición y en el corazón aunque duela, aunque dé miedo, aunque no sepamos qué hay del otro lado, “porque la vida continuamente nos propone desafíos y pruebas que hay que enfrentar escuchando siempre al corazón”. Lo dijo mirando fijo al público, como si esa canción se la estuviera dedicando a cada persona que alguna vez tuvo que animarse a lo desconocido sin ninguna garantía de que las cosas iban a salir bien.
Más tarde, antes de “Así vivir”, fue todavía más profundo y más íntimo. No hay que temerle al dolor, dijo, la verdadera valentía es animarse a sentir y a amar a pesar de todo, a pesar de las pérdidas, a pesar de las heridas que deja el camino, “porque mientras haya vida, familia, yo siempre voy a elegir vivirla”. Fue un pasaje cargado de una emoción difícil de describir: Axel construyó, a fuerza de pausas y silencios, un paralelismo entre la vida y un arcoíris que no siempre tiene todos los colores brillando —a veces hay sombras, ausencias, ratos grises— y remató remarcando que el agradecimiento es “el principio de la abundancia”.



Elegir vivir, pese a los obstáculos, pese al dolor, es un mensaje que, dicho en septiembre, pesa distinto.
En ese mismo tramo, cargado de sinceridad, contó la historia de una fan que lo sigue desde hace años y que atravesó un proceso de salud muy duro, con varias cirugías, y que hoy está recuperada. El relato generó una ovación enorme y resumió, mejor que ninguna otra cosa, el vínculo genuino que el artista construyó con su público a lo largo de toda su carrera.
Una carta que se guardó para el final
El momento más recordado de la noche, sin embargo, había empezado horas antes, lejos de los flashes. Axel suele recibir cartas de sus seguidores antes de cada presentación y tiene la costumbre de leerlas antes de subir al escenario. Anoche, entre esa correspondencia, había una carta distinta: la de Leonel Amaya, un joven que tenía un solo objetivo, pedir la mano de su novia en pleno recital de Axel.
Axel la leyó antes de arrancar el recital en privado y la guardó. La hizo pública recién al llegar a su último tema, cuando pidió que la pareja subiera al escenario: Leonel y su novia, Sofía, una fan que sigue al cantante desde que tenía apenas 3 años y hoy, con 30, lo seguía viendo cantar en primera fila sin sospechar lo que estaba por pasar.



Leonel quería que fuera un momento que Sofía nunca olvidara. Y tenía sentido que fuera justo ahí, con “Tu amor por siempre” sonando de fondo, porque para él pedirle casamiento era, ni más ni menos, pedirle que se convirtiera en eso: en su amor por siempre.
Sofía dijo que sí. El Arena Maipú estalló en aplausos y hubo más de un ojo llorando entre los espectadores.
Cuando la música se convierte en excusa para el amor
Confieso que ese instante me atravesó de una manera particular. Ver a Leonel animarse a proponerle matrimonio a Sofía en medio de un recital, con la voz de Axel de fondo y desconocidos conteniendo la respiración, me devolvió a cuando tenía 5 años y creía, sin ninguna duda, en ese amor sincero y genuino. Ese amor que aprendí a imaginar bajo esas letras mágicas, llenas de un romanticismo casi antiguo, que atraviesan todo el repertorio de Axel.


Sus pausas, sus silencios cargados de sentido, ese paralelismo constante entre la vida y el arcoíris, entre lo difícil que puede ser todo y lo mucho que depende de cómo elegimos pararnos frente a los obstáculos, entre elegir siempre vivir pase lo que pase: todo eso, dicho en septiembre, habla mucho más de lo que parece. La música es sanadora, y ese es el mensaje que me quiero llevar de esta noche, el mismo que elige Axel cada vez que sube a un escenario: elegir vivir, y elegir creer en el amor.
Y claro, Leonel dejó la vara muy alta. Y a juzgar por la emoción que se respiraba en el aire cuando Sofía dijo que sí, no fuimos pocos los que salimos del Arena Maipú soñando un poco más.





