Este martes 16 de diciembre se presentó Alfonsín es Rock: discursos que siguen sonando, el nuevo libro deDiego Gareca, subsecretario de Cultura de Mendoza, en un encuentro que combinó reflexión política, cultura y memoria democrática. La actividad tuvo lugar a las 19 horas en Planta Uno Mercado, en Godoy Cruz, y convocó a lectores, referentes culturales, militantes y vecinos interesados en debatir el presente y el futuro de la democracia argentina.
Durante la presentación, Gareca compartió una de las frases que sintetiza el espíritu de la obra y su vínculo personal con la figura de Raúl Alfonsín:
“Yo no soy creyente, pero tengo otros amuletos. En el saco siempre tengo un Pugliese y el amuleto de la democracia es Alfonsín”.


La frase funciona como una puerta de entrada al libro, que propone pensar a Alfonsín no desde la nostalgia ni desde el bronce, sino como una referencia viva, una herramienta conceptual y ética para interpretar los desafíos actuales. En ese sentido, Alfonsín es Rock recupera discursos, ideas y gestos políticos que siguen resonando en el presente, en un contexto atravesado por la polarización, la desconfianza en la política y el debilitamiento del debate democrático.
Militancia sin fanatismo
Uno de los ejes centrales del libro es la reflexión sobre la militancia política. Gareca plantea la necesidad de una militancia crítica, comprometida pero no fanática, más cercana a las ideas que a los personalismos. Según el autor, el alfonsinismo proponía una forma de participación política basada en el pluralismo, el respeto por el disenso y la construcción colectiva.
“El alfonsinismo proponía una militancia antagónica al fanatismo”, sostuvo durante la presentación, al remarcar que esa mirada resulta especialmente vigente en un escenario donde los extremos tienden a simplificar la realidad y a vaciar de contenido el debate público. En contraposición, el libro reivindica la política como espacio de diálogo, de conflicto democrático y de construcción de consensos.
Desde esa perspectiva, Alfonsín es Rock se posiciona como una intervención en el debate contemporáneo, que busca recuperar valores democráticos sin caer en consignas vacías ni en lecturas idealizadas del pasado.
El desafío generacional
Otro de los grandes temas que atraviesa el libro es la relación entre democracia y nuevas generaciones. Gareca reconoce que explicar la democracia a quienes nacieron después del año 2000 implica un desafío profundo, que obliga a revisar lenguajes, formatos y modos de interpelación.
“Mi hija tiene 19 años y otras demandas. Hay que contarles que costó mucho llegar hasta acá”, reflexionó el autor, subrayando que los derechos y libertades actuales no son naturales ni permanentes, sino el resultado de luchas históricas, decisiones políticas y consensos sociales construidos con esfuerzo.
En ese marco, la metáfora del rock y de la música cumple un rol central. El libro propone pensar la democracia como una canción colectiva que se sigue tocando, donde cada generación aporta su voz y su ritmo. Los discursos de Alfonsín aparecen así como letras que siguen sonando y que pueden ser reinterpretadas desde el presente, sin perder su potencia original.


Un amuleto democrático
Gareca define Alfonsín es Rock como una especie de estampita laica, un objeto simbólico para tener cerca y volver a consultar en momentos de incertidumbre política. En su escritorio conviven figuras como Raúl Alfonsín, Osvaldo Pugliese y Charly García, referencias culturales y políticas que representan valores como la coherencia, la ética y la libertad.
“No es nostalgia, es una herramienta para traer al presente aquello que construyó nuestra democracia”, afirmó. Desde esa mirada, el libro se propone como un amuleto democrático: un recordatorio permanente de los consensos básicos que hicieron posible la convivencia democrática en la Argentina.

Diego Gareca es también autor de Tender un puente, cultura y política, obra en la que reflexiona sobre la relación entre gestión cultural, participación social y construcción de ciudadanía. Con Alfonsín es Rock, profundiza una línea de pensamiento que cruza política y cultura, y que busca sostener una conversación colectiva sobre la democracia, su sentido y su proyección futura.
Lejos de los homenajes estáticos, el libro invita a leer a Alfonsín desde el presente, a discutirlo, a reinterpretarlo y, sobre todo, a usarlo como una herramienta para seguir construyendo una sociedad democrática, plural y participativa.





