La Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud y Deportes, junto con la Dirección General de Escuelas (DGE) y la Escuela Regional Cuyo de Cine y Video (ERCEV), desarrolló el proyecto provincial “Así nos cuidamos”, una propuesta que puso a los estudiantes de escuelas secundarias en el centro de las acciones vinculadas con el cuidado colectivo de la salud mental.
La iniciativa alcanzó a casi 4.000 alumnos de tercer año, distribuidos en 128 aulas pertenecientes a 36 instituciones educativas de las cinco regiones sanitarias de Mendoza. El proyecto se planteó desde una mirada integral y comunitaria, con la escuela como un espacio fundamental para generar debates y reflexiones, al tiempo que se buscó jerarquizar la participación y la voz de los jóvenes.


En ese marco, los estudiantes trabajaron acompañados por docentes y referentes que fueron elegidos por ellos mismos. De manera conjunta y crítica, abordaron distintas situaciones relacionadas con la soledad, el acoso escolar o bullying y la necesidad de pertenecer a un grupo.
Las reflexiones surgidas durante ese proceso fueron transformadas en relatos audiovisuales, con el objetivo de que los adolescentes pudieran expresar sus experiencias, inquietudes y propuestas mediante un lenguaje cercano a sus formas habituales de comunicación.
Las etapas del proyecto audiovisual
El programa “Así nos cuidamos” contempló diferentes etapas destinadas a favorecer el diálogo, la participación y la creación colectiva dentro de las escuelas.


La primera instancia estuvo vinculada con la sensibilización de las autoridades. En esa etapa se presentó el proyecto y se trabajaron conceptos centrales relacionados con la salud mental con los directivos de las 36 escuelas que fueron seleccionadas para participar.
Luego se desarrolló la capacitación y el debate en el aula. Para ello se formaron facilitadores, que pudieron ser docentes, preceptores o directivos elegidos por los propios estudiantes. Posteriormente, se generaron espacios de discusión dentro de las aulas para elaborar propuestas destinadas a fortalecer las prácticas de cuidado en cada institución.
La tercera fase correspondió a los talleres audiovisuales. Las capacitaciones se realizaron de manera presencial en el Gran Mendoza, mientras que para las zonas más alejadas se implementó una modalidad virtual. Los talleres estuvieron a cargo de estudiantes avanzados de la Escuela Regional Cuyo de Cine y Video.


Después se llevó adelante una muestra y concurso institucional, instancia en la que cada escuela presentó las producciones realizadas por sus alumnos y seleccionó el material que consideró más representativo.
Finalmente, se planteó una proyección comunitaria de los trabajos. Los cortometrajes pudieron participar en festivales de cine de la provincia y en jornadas vinculadas con la salud mental.
Qué dijeron los especialistas y participantes
Mariam Moscetta, coordinadora del área de Prevención y Capacitación de la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos y responsable del proyecto, explicó que la propuesta estuvo dirigida a estudiantes de alrededor de 15 años, considerados un grupo prioritario desde el punto de vista epidemiológico dentro de las infancias y adolescencias.


La funcionaria destacó además el atractivo que tuvo el lenguaje audiovisual para los jóvenes debido a su estrecha relación con las redes sociales. En ese sentido, señaló que el proyecto permitió que los adolescentes dejaran de ocupar únicamente el rol de consumidores para convertirse también en productores de contenidos.
Moscetta sostuvo que ese proceso permitió trabajar sobre la idea de que la salud mental no se construía únicamente desde ámbitos especializados, sino también a partir de las relaciones y de la convivencia cotidiana.
Por su parte, Graciela Rodríguez, coordinadora de los Servicios de Orientación de Educación Secundaria Orientada (SOE-DGE), remarcó la importancia de la escuela como un ámbito para promover el bienestar de los estudiantes.


En esa línea, consideró que uno de los aspectos centrales de la iniciativa fue que los propios adolescentes pudieran identificar situaciones de malestar y, a partir de ellas, plantear alternativas de cuidado tanto individual como comunitario.
La Escuela Regional Cuyo de Cine y Video también tuvo una participación activa en el proyecto. Un total de 40 estudiantes avanzados de tercero y cuarto año de esa institución participaron como capacitadores y transmitieron conocimientos vinculados con el lenguaje técnico audiovisual, el guion y el montaje.
Lucía Bracelis, coordinadora del Área de Extensión de la institución, señaló que para los alumnos de la escuela de cine la experiencia significó una práctica profesional atravesada por un fuerte compromiso social.


Al mismo tiempo, destacó que para los estudiantes secundarios la propuesta representó una oportunidad para conocer nuevas herramientas de expresión a través del arte y utilizar el lenguaje audiovisual para abordar cuestiones relacionadas con el cuidado de la salud mental y la convivencia.





