Con tres conciertos destacados, la música clásica recorrió los caminos del vino de Guaymallén. El departamento fue una de las sedes protagonistas del tradicional evento cultural que se desarrolló durante Semana Santa.


En el marco de la XXVI edición del festival Música Clásica por los Caminos del Vino, Guaymallén volvió a posicionarse como uno de los escenarios principales de esta reconocida propuesta cultural que se realiza cada año durante el fin de semana largo.


Organizado por el Gobierno de Mendoza, a través de la Subsecretaría de Cultura, en conjunto con municipios y el sector privado, el ciclo 2026 incluyó más de 60 conciertos distribuidos en bodegas, espacios patrimoniales y entornos naturales, integrando la excelencia musical con el turismo enológico. En esta oportunidad, el festival rindió homenaje a los 100 años del nacimiento de Tito Francia y mantuvo su espíritu solidario mediante el canje de entradas por leche en polvo.


En Guaymallén, la programación incluyó tres conciertos destacados que convocaron al público en distintos escenarios del departamento. Uno de ellos tuvo lugar en el Hotel Hilton Mendoza, donde se presentó Tríptico Ensamble, integrado por Miguel Cedeño, Federico Fiore y Abel Manzotti en trombones, tenores y bajo. La agrupación ofreció un repertorio compuesto por obras originales y arreglos especialmente diseñados para este formato musical.


Otro de los espacios elegidos fue la Bodega Centenario, que recibió al Cuarteto de Guitarras Ecos. La agrupación presentó un repertorio que recorrió diversos estilos y tradiciones musicales. Con más de dos décadas de trayectoria en festivales nacionales e internacionales, el cuarteto ha compartido escenario con la Orquesta Filarmónica de Mendoza y cuenta con una importante producción discográfica.


Finalmente, la Bodega Familia Rubino fue sede de la presentación del Trío Croma, un reciente ensamble mendocino que propone una mirada contemporánea de la música de cámara. El grupo ofreció arreglos propios y una propuesta expresiva centrada en los matices y colores sonoros de los instrumentos de cuerda.


De esta manera, Guaymallén volvió a integrarse a uno de los eventos culturales más relevantes de la región, acercando espectáculos de calidad en escenarios únicos y fortaleciendo el vínculo entre la música, la identidad y el territorio.




