Tunuyán ya tiene a sus nuevas soberanas de la Vendimia Departamental y del Festival Nacional de la Tonada, tras una noche histórica vivida en el Anfiteatro Municipal. Con 55 votos, Agustina Giacomelli, representante de FM Z 95.5, fue electa Reina Departamental de la Vendimia, mientras que Pilar Serrani, del distrito Vista Flores, resultó elegida Virreina Departamental.
En el marco del Festival Nacional de la Tonada, Jazmín Riveros, representante de la Unión Vecinal Scaravelli, se coronó Reina Nacional de la Tonada con 28 votos, y Josefina Cantalejos, del distrito Los Chacayes, fue proclamada Virreina Nacional de la Tonada.


Durante el tramo de coronación se realizó el tradicional traspaso de atributos, dando por finalizado el mandato de las soberanas 2025: Naomí Giménez, Anna Rodríguez Perabó, Aixa Retamales y Lara Rajic, quienes hasta ese momento ostentaron los títulos de Reina y Virreina Departamental de la Vendimia y Reina y Virreina Nacional de la Tonada.
La elección tuvo lugar luego de la finalización de la Vendimia Departamental “VendimIA en el Tiempo”, celebrada el lunes 2 de febrero en el Anfiteatro Municipal de Tunuyán.

La fiesta fue el resultado de un trabajo sostenido de las distintas áreas municipales que, durante un mes, llevaron adelante la producción integral del evento. Las tareas incluyeron planificación, armado técnico, coordinación artística, desarrollo escénico y logística general. La propuesta se concretó íntegramente con recursos de la Municipalidad de Tunuyán, en línea con la gestión del intendente Emir Andraos, que impulsa la producción cultural propia y el fortalecimiento del trabajo artístico local.
La puesta en escena
En el escenario, “VendimIA en el Tiempo” comenzó con los elementos característicos de una Vendimia departamental: protocolo, presentaciones y un clima reconocible para el público del anfiteatro. Sin embargo, un giro artístico marcó un quiebre en el relato cuando una figura “tomó la señal” y el escenario quedó completamente a oscuras. El predio se sumergió en penumbras y, desde ese silencio, la obra introdujo el concepto central que da nombre a la propuesta.
A partir de ese momento, la inteligencia artificial comenzó a atravesar el relato vendimial como recurso narrativo, planteando el eje principal de la puesta: el vínculo entre lo heredado y lo contemporáneo, en el contexto de los 90 años de la primera Fiesta Nacional de la Vendimia.





El recorrido escénico se organizó en dos planos bien definidos: por un lado, la memoria representada en figuras como el Viejo Labriego y la Madre Vendimia, guardianes de la tradición; por otro, una juventud atravesada por la lógica de la inteligencia artificial, que cuestiona el valor de lo transmitido y busca respuestas en el dato. El conflicto se desarrolló en escenas que abordaron los procesos y las raíces de la Vendimia, reforzando la idea de la fiesta como trabajo colectivo, encuentro e identidad.

En ese cruce, la propuesta logró integrar recursos tecnológicos contemporáneos sin romper la matriz folclórica. La tecnología se incorporó al lenguaje escénico, mientras que el relato puso el acento en dimensiones imposibles de reducir a un algoritmo: la emoción, el sentido de pertenencia y el vínculo con la tierra. El cierre dejó un mensaje de continuidad, destacando que avanzar no implica borrar el pasado, sino reconocerlo como base para construir el futuro.
Equipo de realización y ficha técnica
El guion y la dirección general estuvieron a cargo de Hugo Morales, con la producción general coordinada por la Dirección de Cultura, bajo la responsabilidad de Sebastián Garay. La dirección artística musical, con banda en vivo, fue realizada por Marcelo Peñaloza, mientras que la dirección teatral estuvo a cargo de María Luz Marín, Camila Loza y Melisa Calderón.
Las coreografías se dividieron por áreas: folclore, a cargo de Cecilia Morales; contemporáneo, por Romina Maidana; y andino, por Sergio Sisterna. El desarrollo de inteligencia artificial y los efectos especiales estuvieron a cargo de Juan Francisco Lombardo Mai. En el área audiovisual, la filmación y edición fue realizada por Alex Nina, y la edición para pantallas por Francisco Bustos y Gabriela Góngora. El diseño de vestuario correspondió a Evelyn Ramírez, con coordinación de vestuario de Jorgelina Aveiro.
Toda la realización se llevó adelante con la participación de talleristas municipales, quienes formaron parte del proceso de armado y ensayos. La conformación del elenco surgió a partir de castings realizados en diciembre, que permitieron definir perfiles y roles para el montaje final.




