Una numerosa movilización de sindicatos y organizaciones sociales se desarrolló este jueves en la ciudad de Mendoza en rechazo al proyecto de reforma laboral, denominado oficialmente como iniciativa de “modernización laboral”. La protesta fue convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) Regional Mendoza y reunió a trabajadores de distintos sectores, agrupaciones estudiantiles, jubilados y movimientos sociales y ambientales.
La concentración comenzó alrededor de las 15 en la intersección de avenida San Martín y la Peatonal, en pleno microcentro mendocino, en una jornada marcada por las altas temperaturas. Con una importante presencia policial y un clima mayormente pacífico, las columnas avanzaron por San Martín, continuaron por calle Espejo y luego por Chile, hasta arribar a la Legislatura provincial pasadas las 16.
La movilización estuvo encabezada por dirigentes de la CGT y del gremio de Camioneros, acompañados por una amplia representación de sindicatos estatales y docentes, entre ellos el SUTE y Fadiunc. Desde la organización estimaron que participaron alrededor de 1.500 personas, que se distribuyeron frente al edificio legislativo y ocuparon parcialmente la calzada de calle Patricias Mendocinas, sin que se registraran incidentes ni interrupciones totales del tránsito.
Durante el acto central, los manifestantes entonaron el Himno Nacional Argentino y se escucharon distintos discursos en rechazo a la reforma. Desde la central obrera señalaron que el proyecto en debate no implica una mejora de las condiciones laborales, sino que representa un avance sobre derechos históricos garantizados por la Constitución Nacional.
En representación de las organizaciones sociales, Nicolás Guillén tomó la palabra y cuestionó duramente las políticas impulsadas por el Gobierno nacional y su impacto en el mundo del trabajo. En su discurso, advirtió que la reforma laboral afecta no solo a los trabajadores actuales, sino también a las futuras generaciones, y remarcó la necesidad de sostener la organización sindical y la defensa de los convenios colectivos. Además, vinculó el reclamo laboral con la defensa de los recursos naturales y el tiempo libre de los trabajadores.
La protesta en Mendoza se extendió por aproximadamente dos horas y se desarrolló de manera simultánea a la movilización convocada por la CGT en Plaza de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires. A nivel nacional, la central obrera manifestó que esta jornada forma parte de un plan de lucha que podría derivar en un paro general si no hay respuestas por parte del Gobierno.
En ese sentido, dirigentes sindicales nacionales reiteraron su rechazo a la reforma laboral y sostuvieron que no se genera más empleo a partir de la pérdida de derechos ni del aumento de la jornada laboral. También advirtieron que seguirán impulsando medidas de fuerza en defensa del salario, las condiciones de trabajo y la protección social.
Mientras que en Mendoza la manifestación se desarrolló sin inconvenientes, en la Ciudad de Buenos Aires se registraron momentos de tensión entre manifestantes y fuerzas de seguridad durante la aplicación del protocolo antipiquetes, lo que incluyó empujones y el uso de gas pimienta en algunos sectores.





