El mentalista e ilusionista Agustín Canolik pasó este viernes 30 de Octubre por el Cine Teatro Plaza de Godoy Cruz con “Misterios Mentales”, el espectáculo con el que recorre el país y que ya llegó incluso a otros países como Uruguay y Paraguay y que es la gran invitación a mirar para adentro que todos estamos necesitando.
Antes de contarte lo que vi, te cuento un poco de cómo es el show. Una hora y cuarenta minutos aproximadamente sin pausas, sin celulares ni pantallas. Solo vos, el resto del público, Agustin y un gran equipo de producción atrás.
Todo sucede sobre el escenario, con visualizaciones o conexiones internas, juegos colectivos y desafíos en los que el público participa. Cuando la función termina, el misterio sigue pero, salís con una sola misión y una palabra clave para alcanzar lo que desees.
Fue una noche mágica en la que entrar al Teatro fue sentir mucha energía alrededor, emociones a flor de piel, momentos para encontrarse con uno mismo y muchas preguntas a nuestros yo del futuro, a ese “yo” ideal de mi futuro.
Canolik aclara entre risas que no tiene poderes, y lo repite: el mentalismo es ilusionismo psicológico y la ilusión se termina de armar en la cabeza de quien mira. Lo que pasa en cada sala no es magia que se hace sobre vos, es algo que ocurre en vos.
Y ahí está lo que me quedó. Vivimos rodeados de incertidumbre, incluso preguntas que nunca hicimos, simplemente por miedo a no tener la respuesta correcta. ¿Seré feliz? ¿Me iré a vivir a otro país? ¿Está bien si me caso? ¿Estaré siempre con esta persona? ¿Está carrera universitaria será para mí? ¿Lograré terminar mis estudios? ¿Dónde iré de vacaciones el año próximo? ¿Seré exitosa? etc. y cómo estás, cientos de preguntas más. Él nos propone lo contrario: hacernos preguntas y animarnos a quedarse un rato sin saber. Esa incomodidad es el proceso, y nadie se lo puede ahorrar. Ningún video, ningún atajo y ningún influencer te la resuelve.
Habla del presente, la importancia de vivir el y en el hoy. Hay algo que Canolik no dice con estas palabras, pero que se siente en la sala: lo que pasa esa noche en el escenario es el presente de un proceso largo. Antes de este show hubo años de desvíos, de estudiar hipnosis, actuación, producción, de aprender sin atajos. Y para que todo eso funcione, nos pide algo igual de difícil: soltar el celular, quedarnos con la pregunta y estar. Quizás ahí esté la respuesta que cada uno ya trae adentro: el proceso no se saltea, y el presente es el único lugar donde se vive.
Y entonces aparece la idea que atraviesa toda la noche: la respuesta a nuestras preguntas está dentro nuestro. Se parece más a un recorrido que a un destino, y se hace paso a paso.
Salí del teatro con ganas de seguir hablando de lo que vi, queriendo entender todo aquello que los ojos no logran ver, de investigar más sobre todo lo que es posible; con la duda de si Agus dejaba en algún momento de conectar con las personas. Ahora te digo a vos, crees que podemos materializar nuestro futuro si lo manifestamos firmemente?
Leer la mente de las personas, poder conectar con cada espectador no debe ser tarea fácil y menos cuando de energía se trata. Solo puedo invitarte a vivir una noche pasa algo que no está en tu programa de todos los días. Se apagan las luces, el celular queda guardado y, por una hora y cuarenta, nadie corre a ningún lado. Estamos ahí, todos, con la misma pregunta suspendida en el aire. Hacía tiempo que no sentía algo así: la sorpresa sin explicación, esa que nos hacía abrir los ojos de chicos. Canolik cuenta que cada sala llena lo sigue conmoviendo y que espera no acostumbrarse nunca.
De esta mágica noche, me llevo la certeza de que no debemos acostumbrarnos a tener todas las respuestas, tenemos que animarnos a quedarnos un rato en el misterio, en el proceso, en este momento que no vuelve. Vos que esperas para vivir tu PRESENTE? Y claro, no saltarse el PROCESO. el misterio nunca estuvo arriba del escenario: estaba en cada uno de nosotros, en la platea, en este momento que no vuelve.





