Mendoza vive un día de profunda emoción y tristeza tras la partida de Carlos Alberto “Pocho” Sosa, uno de los grandes referentes del folclore cuyano.
Pocho Sosa no fue solo un músico, sino una voz esencial de la identidad mendocina. A lo largo de su trayectoria, construyó un legado artístico que supo retratar la esencia del paisaje cuyano, sus costumbres y su sensibilidad, convirtiéndose en un referente indiscutido de la música popular de la región.
Su trabajo lo llevó a recorrer escenarios de todo el país, llevando la música cuyana a festivales, peñas y encuentros culturales, donde su voz se convirtió en sinónimo de tradición y pertenencia. Su estilo interpretativo, marcado por la calidez y la profundidad emocional, lo consolidó como un referente indiscutido del género.
Su legado no se mide solo en canciones, sino en emociones compartidas. En cada peña, en cada guitarra y en cada interpretación de su repertorio, su voz seguirá presente como parte del patrimonio cultural de Mendoza.
Mendoza lo despide con respeto, gratitud y una emoción difícil de poner en palabras. Porque Pocho Sosa se va, pero seguirá en la memoria colectiva de su pueblo.




